lunes, 20 de enero de 2014

Historia de bolsillo: Tomas Marchetti

Tomás Marchetti un hombre muy común, no le tenia ganas a la vida, al menos no como yo, ni como tu.

Vivía como podía, y su poder no era mucho para empezar, victima perenne del conformismo, una vida gris llevaba y lo hacia con naturalidad.

¿Porque se los cuento? es un relato de extremos, al fin sintió pasión, pero no fue muy bueno.

Casado desde lo 20, culpa de un condón defectuoso, decía amar a su familia, el es un gran mentiroso.

Trabaja de 7 a 5, tiene una pequeña oficina, le gusta pensar que no esta mal, si yo fuera como el, también me gustaría.

Su esposa es hermosa, al menos eso reconoce, ella muy bien lo sabe, la idea le da goce.

Un día volvió del trabajo, cansado de la cabeza, cuando te succionan el alma, generalmente te pesa.

Gran fue su sorpresa, realmente no lo esperaba, se consiguió unos boxers en la cocina, no tenia muy claro que pasaba.

Entro en la habitación y comprendió todo muy bien, su esposa y otro hombre, uno mas alto que el.

Salto contra la pareja, sus manos buscaron una garganta, ahorco hasta el cansancio, hasta que aguanto su pobre alma.

Cuando bajo la calentura, solo quedo el cuerpo de su mujer, el amante salio corriendo, no quedaba nada de el.

Y así fue que Tomás sintió pasión, la situación fue un poco extrema, solo lo pago su mujer, una verdadera pena.

Y hablando de penas, ya no los fastidiare mas, cargo con una muy grande.

Mi chaqueta... se me quedo en el cuarto de Tomás.



martes, 14 de enero de 2014

Problema de artículo

Hoy que me levanto me encuentro con un problema de artículos, no se si sea egoísmo o sea miedo, no se si sea tristeza o desesperanza. hoy me levanto y lo veo.

Soñando, pensando, imaginando y el la me lo quedo para mi.

Trato de quitarme el letargo del sueño que me la trajo de vuelta como aquellos días de abril, pero no sale tan fácil, dos abriles me han dejado débil ante su memoria.

Recordando, pensando, queriendo y el la me lo quedo para mi.

Pasa el día y busco la perspectiva y ¿Sabes que? No la consigo, otros no me la pueden dar, ya intente olvido, ya intente extremos, ya intente odio.

Odiando, pensando, deseando, y el la me lo quedo para mi.

En plena noche me quedo despierto, temeroso de otro sueño igual, me doy cuenta que no lo he logrado, la sustitución no me ha hecho bien, buscarla no me ha hecho bien, el la no me ha hecho bien.

Buscando, pensando, amando, y el la me lo quedo para mi.

Me tiene preso una marea que no comprendo, una sensación que no conozco, un protocolo que no manejo, un amor olvidado, un odio sin destino, un deseo inútil.

Maldiciendo, pensando, y en esta ultima no me guardo el la para mi.

Estoy extrañándola en enero, como si fuera una noche de abril.





jueves, 2 de enero de 2014

Recuerdo de otra vida

-No se que mas hacer Pablo, esto me tiene mal-

-¿Que pasa Adán?-

En el mugroso bar en donde estaban el aire olía a licor rancio y las sillas chillaban si uno se movía demasiado, las mesas eran círculos de madera con patas de metal tan oxidado que sin duda el menor roce era suficiente para considerar una dosis de anti-tetánico, al menos la cerveza era barata.

-Cada vez que me aconsejas todo va bien, tu sabes que decir, que hacer, que piensa el objeto de mis deseos del momento, no se como lo haces, pero me sirve.- dijo Adán con toda la severidad que podía encontrar en su ser.

Pablo no le presto mucha atención al gran alago que le daban, estaba muy ocupado viendo con asco el bar y los presentes en el, giro su mirada hacia donde se encontraba el mesonero que vestía una chaqueta blanca manchada de grasa y un corbatín desamarrado y con una gracia poco común en un hombre le llamo la atención.

-Disculpa, ¿Tienen algún vino en este lugar?- le dijo suavemente al mesonero.

-Huy mano acá tenemos uno larga duración bien bueno- le respondió el mesonero.

La ceja derecha de Pablo se levanto tanto que si estornudaba se le iba a salir un ojo.

-Solo dame un agua, gracias-

-Si va-

Adán había dejado pasar el desinterés de Pablo, el siempre había sido así, particular, lo conoció en la universidad, Pablo fue preparador en su clase geometría descriptiva, y entre preguntas y dudas se hicieron muy amigos. Adán no podía quitarse de la mente que desde que lo conoce hay algo que le resulta muy familiar de el, pero la única respuesta que le ha sacado es un "Tal vez en una vida pasada fuimos mas que amigos" que siempre le incomodaba.

-¿Que es lo que pasa ahora Adán?- Dijo Pablo quien aun miraba con asco el resto del bar.

-Bueno Pablito lo que pasa es que... Como te explico... ¿Recuerdas la mujer de la que te hable? La esposa del jefe-

-¿Diana?-

-Si, ya no soporto tener que compartirla, ese viejo no la trata como debe, yo no tengo todo su dinero pero le puedo dar mas amor del que ese decrepito alguna vez le ha dado-

Los ojos de Adán brillaban con la pasión estúpida de un joven que, estando enamorado, pensaba que todo existía en función de su amor, una perspectiva hermosa, pero estúpidamente irracional.

-Adán esta mujer te esta usando por dios, eres el juguete sexual de ella, ella no quiere mas nada de ti que eso, y aunque no fuera el caso, ¿Como voy a poder ayudarte?-

-Tu no sabes eso, si me esta usando o no-

Adán lo dijo, pero no se lo creyó, eso es lo curioso del amor desmedido, aun siendo usado y sabiéndolo dirás todo para defender al objeto de ese amor.

-Es obvio, cualquier mujer te lo diría-

-¡Pero si tu no eres mujer Pablito!-

-Bueno... Pero ese no es el punto, tu eres el que vino a pedirme ayuda ¿Te acuerdas?-

Adán se callo, si, el había pedido ayuda, pero Pablo no daba la respuesta que el quería, lo que quería, como victima de amor desmedido, era un concejo que aunque fuera inútil le diera apoyo emocional para cometer cual estupidez le cruzara por la cabeza en nombre del amor.

-A ver Pablo, me estas diciendo que de tener una mujer como ella, que tiene sus años pero no esta vieja, que sabe todo lo que debe saber y algunas cosas que no debería, que es maestra de todo lo que puede desear un hombre, ¿No harías lo que fuera por conservarla?-

-Conservarla no, cogérmela si- respondió Pablo tratando de ser macho alfa pero obviamente incomodo por su elección de palabras.

Adán se paro indignado de la mesa tirando la silla al piso.

-Cálmate Adán, es jugando, no hagas espectáculos por favor- dijo inmediatamente acompañado con un movimiento de su mano.

-No juegues con eso, yo la amo- dijo con la pasión de los estúpidos.

El mesonero de la chaqueta mugrosa le entrego una cerveza a Adán y cuando le iba a servir el agua en el vaso a Pablo este lo detuvo.

-No te preocupes prefiero bebermelo de la botella-

El mesonero lo vio extrañado pero lo dejo así, Pablo saco una pañuelo del bolsillo y después de abrir la botella de agua le limpio la boca.

-Dios sabe cuando fue la ultima vez que lavaron estos vasos, mira Adán, tu no quieres que te diga que solo te acuestes con ella, quieres que te diga que reúnas valor y le hagas frente a tu jefe y te escapes con su mujer-

-¿Crees que debería?-

-Te voy a decir que va a pasar, yo te voy a decir que no deberías, y tu te vas a molestar, luego de eso hay dos probabilidades-

-Entonces no crees que debería-

-No me interrumpas Adán-

Los no me interrumpas de Pablo le resultaban muy familiares, como otras de sus manías.

-Hay dos posibilidades, en la primera tu me haces caso y solo te vas a acostar con esa mujer hasta que ella se aburra, tu te enamores de otra como haces tan fácilmente o los descubran, y en la segunda opción le haces frente a tu jefe, te despiden y ademas la mujer no se va contigo porque eres un recién graduado que apenas puede pagar su alquiler sin ayuda de papá y mamá, ¿En cual crees que te ves mejor?-

-Yo no me enamoro fácilmente-

La ceja de Pablo volvió a arquearse, parecía que se acomodaba para lanzar una cachetada.

-¿En serio eso fue todo lo que agarraste de lo que te dije? ¿Que te enamoras fácilmente?-

-Bueno... pero es la verdad-

Pablo se sentó hacia adelante, acerco su cara a la de Adán que ya no estaba nada cómodo, vio a Pablo de lleno en los ojos y creyó recordar a alguien, pero no sabia a quien.

-Te conozco desde hace unos 4 o 5 años, y la verdad Adán, es que cuando te conocí todavía llorabas por una tal Paola, y desde entonces han habido unos 3 o 4 amores desmedidos, eso es uno por año Adán, tal vez deberías intentar ese asunto de solo tener sexo si es lo que te hace falta-

Adán tenia tiempo sin escuchar ese nombre, pero por alguna razón la recordaba cada cierto tiempo.

-Bueno pero es que ella me dejo muy mal, es mas, nunca volví a saber de ella, la zorra esa-

-Pero la amaste tan estúpidamente como a las demás, y no le digas zorra, no sabes si lo que quería era... otra vida-

-Ya vas a empezar con tu asunto de otras vidas, solo hay una y ya-

-Yo creo que hay varias-

-¿Te consta eso Pablo?-

-Ese es mi problema, no el tuyo-

Sonó el teléfono de Adán, vio quien era y se paro de la mesa para hablar en privado, ya Pablo sabia quien era para que se fuera así, cualquiera que hubiera escuchado la conversación lo sabría, los que leen esto seguro lo tienen claro, Diana, la mujer de los mil placeres llamaba para esclavizarlo con susurros sórdidos y promesas de masajes exóticos. Cuando volvió ya Pablo sabia que decir.

-Anda, yo pago-

-Gracias Pablo, estamos hablando-

-Seguro Adán-

Tan pronto se fue Pablo se recostó de la silla con nostalgia, llamo al mesonero mugroso, le dio la tarjeta de crédito la cédula y espero a que volviera.

-Mano, disculpe, ¿Su pareja lo dejo varado?- le preguntó el mesonero.

-No somos pareja, ¿Le parece que me gustan los tipos acaso?- respondió ofendido Pablo.

-No no, disculpe, es solo como lo veía usted a el, es todo, mire, su tarjeta tiene un problema-

-¿No paso?-

-La cédula que me dio dice Paola Rivas y su tarjeta dice Pablo Rivas ¿Ve? Debe haber algún error-

Palideció por un momento, gracias al señor el mesonero no era lo suficientemente inteligente para pegar a con b.

-Ah... si, un recuerdo de otra vida, aquí esta la cédula-

-Ok señor- respondió extrañado el mesonero y se fue.

5 o 4 años llevaba conociéndolo, siempre parece que se va a acordar, pero Adán no es detallista, nunca la reconoce.