jueves, 6 de junio de 2013

Sin pertenencia


La responsabilidad

Desde que soy niño se me ha recordado incesantemente lo importante de las responsabilidades, son parte integral de la libertad, esta, a pesar de ser pintada como un ideal casi salido de un libro sobre anarquía donde todos hacen lo que quieren y a quien quieren en el momento que lo quieren, es un balance ideal de derechos y comodidades frente a una serie de deberes que de no ser cumplidos vendrán a buscarte cual sabueso del infierno pues tu libertad se acaba en el momento que tu falta de compromiso con la responsabilidad afecta la libertad de otro ser.

Habiendo salido de ese pequeño trance moralista regreso a mi punto, las responsabilidades son esas obligaciones que en su mayoría se nos son impuestas, pues si, nosotros no elegimos en que familia nacemos, ni elegimos como se nos cría, no elegimos el idioma que hablamos ni el país en el que nacemos y en algunos casos contados ya en esta época no se elige ni la profesión que se desempeñara.

Aceptables e inaceptables.

En la mayoría de estos casos estas responsabilidades impuestas son aceptables, uno aprende a amar a la familia que se le eligió o se le deja, aprovecha los beneficios que pueda obtener de su crianza o se repudia hasta en el ultimo caso se puede dejar la profesión impuesta, pues si es cierto que las responsabilidades fueron impuestas en nuestra condición de seres libres podemos decidir repudiar dicha responsabilidad si los derechos obtenidos no muestran un balance adecuado. Al contrario de esto hay responsabilidades impuestas que son en su esencia inaceptables, en estos prácticamente 15 años de revolución que he vivido se me ha impuesto una responsabilidad monumental por el grupo que, con ideologías torcidas, gobiernan en mi país. Pues se me impuso la responsabilidad de elegir partida en un territorio agudamente parcializado políticamente. 

El hombre sin pertenencia.

No queda mal recordar a quien se tome el tiempo de leer esto que cuando empezó la mal llamada revolución yo solo contaba con 6 años, pero recuerdo y nunca olvidare que desde el principio la polarización se sentía, al menos en mi mundo; aunque este fuera el mundo reducido de un niño de 6 años que poco sabe del mundo que lo rodea, como si fuera algo natural recuerdo los comentario que hacia uno de mis compañeros.
-Mi mama dice que el presidente es un ladrón- Comentario que en mi mente pintaba la imagen caricaturesca del ahora difunto presidente vestido de negro con un pasamontañas entrando sin permiso por la ventana de alguien. Fue así como creciendo vi con mis propios ojos el odio de una parte por la otra y la pequeña pero siempre uniforme migración anual de la parte revolucionaria a la otra ,que llamaremos los contrarios. Esta migración se daba sin excusa y aquellos que migraban siempre miraban hacia atrás y a su asociación con una mezcla de nostalgia por lo que pudo ser y repugnancia propia por haber creído que podía ser.
 
Pude ver como mi familia afectos al sistema fueron abusados por los contrarios en cada oportunidad, de forma tan grave que hasta un cambio de escuela me toco ver por los ideales políticos de mi familia, hasta que un día decepcionados ellos mismo se convirtieron en contrarios, el tiempo y un evento tanto doloroso como indignante los llevo a cambiar. Me refiero a ellos como distintos a mi no porque piense algo malo de ellos, sino por la diferencia clave entre mi familia y yo, si bien ellos eligieron un partido y luego eligieron otro en su condición de seres libres, yo que crecí observando no elegí y aun me cuesta la elección. Lo que he vivido en estos tiempos me han llevado a una suerte de nihilismo político en donde poco espero de quien este en el poder.

No me siento parte del pueblo que defiende este gobierno, y no me siento parte de los contrarios, en efecto no siento que pertenezco, estoy atrapado en un desacuerdo perpetuo, no tengo pertenencia.

Una ayuda siempre sera bien agradecida, algún consejo, alguna opción que me ayude a pertenecer me encuentro en un estado lamentable, los afectos al gobierno tienen "patria", los contrarios tienen "esperanza" ¿Y yo? Yo solo tengo palabras.

Pensamientos en tiempos de ira (Un pequeño relato iracundo en tiempos de revolución)

La llamada revolución tiene ya 14 años y contando… Aparenta querer seguir y evitar el regreso de unos endemoniados, corruptos y terriblemente malos neoliberales burgueses que solo quieren proteger a los suyos dejando al “Pueblo” de lado.
“El Pueblo” ¿Quién es el pueblo? Yo no lo sé, no sé quién es el pueblo porque no me siento parte del pueblo que tan alegremente anuncian las propagandas y discursos oficialistas, no me siento parte de ellos y tal vez sea un tema de vanidad, un poco de narcisismo, de cierta forma me siento mejor que ellos, pero aun sacando esa imagen de mi cabeza (Considero que todos debemos ser lo más iguales posibles en el trato sin dejar de ser lo distintos que somos en nuestro ser) no me identifico con ellos, yo quiero más, yo quiero algo más que una casa una pensión y patria, yo quiero algo más que odiar a todos los ricos y sentir orgullo por todos los pobres, yo quiero más que una burda generalización de una población. Yo no soy el pueblo y entre las varias razones de por qué no lo soy se encuentra el hecho de que no siento pertenencia a el.
¿Cómo sentirla? Mi papa luego de salir de comienzos humildes en Los Teques es ahora un supervisor en una gran trasnacional, gana una cantidad considerable de dinero (Aunque esta apenas cubra nuestras necesidades) pero él no es parte del pueblo, sus orígenes no importan porque el ahora es otro hombre, no es el niño del barrio que estudio y se supero, es aquel desagradecido que olvido sus raíces por una suma de dinero. La mayor agresión de la llamada Revolución la siento dirigida hacia mi padre, mi padre ya no es el pueblo porque se supero… ¿Y yo? Bajo esa lógica yo ni derecho tengo de sentirme parte del pueblo, yo soy el hijo de alguien que por sus esfuerzos y convicción ya no es pueblo, yo soy peor que el, soy su fruto venido a superarme más aun, soy uno de esos “Pequeños Burgueses”

No comprendo porque el esfuerzo tan claro por tratar de alienarme, un sifrino, un burgués, un mariquito de la derecha. ¿De la derecha? Siempre he pensado muy bien de la izquierda, dicho con orgullo que mi abuelo era partidario de la izquierda, estoy en contra del supuesto “Excepcionalísmo Americano” De su necesidad de meterse en los problemas de otros para dispensar lo que ellos definen como libertad, a un precio generalmente dividido en inmensas cuotas de sangre, petróleo y control, pero esto no puede ser izquierda, tan corrupta, tan ciega, tan inepta. Y me doy cuenta, la izquierda es una hermosa utopia, un mundo donde somos iguales, donde todos trabajamos lo mismo ganamos lo mismo, pero nisiquiera es asi la ideología, todos bajo un orden, todos por igual, derrotando la explotación del hombre por el hombre… Pero el hombre tiene que ser explotado, necesita un líder porque la mayoría del hombre es estúpida pero ambiciosa, quieren pero no saben como obtener, la máxima explotación del hombre por el hombre la hacen los comunistas, jugando con las ambiciones de los otros menos acertivos para establecer una igualdad cuestionable.