jueves, 6 de junio de 2013

Pensamientos en tiempos de ira (Un pequeño relato iracundo en tiempos de revolución)

La llamada revolución tiene ya 14 años y contando… Aparenta querer seguir y evitar el regreso de unos endemoniados, corruptos y terriblemente malos neoliberales burgueses que solo quieren proteger a los suyos dejando al “Pueblo” de lado.
“El Pueblo” ¿Quién es el pueblo? Yo no lo sé, no sé quién es el pueblo porque no me siento parte del pueblo que tan alegremente anuncian las propagandas y discursos oficialistas, no me siento parte de ellos y tal vez sea un tema de vanidad, un poco de narcisismo, de cierta forma me siento mejor que ellos, pero aun sacando esa imagen de mi cabeza (Considero que todos debemos ser lo más iguales posibles en el trato sin dejar de ser lo distintos que somos en nuestro ser) no me identifico con ellos, yo quiero más, yo quiero algo más que una casa una pensión y patria, yo quiero algo más que odiar a todos los ricos y sentir orgullo por todos los pobres, yo quiero más que una burda generalización de una población. Yo no soy el pueblo y entre las varias razones de por qué no lo soy se encuentra el hecho de que no siento pertenencia a el.
¿Cómo sentirla? Mi papa luego de salir de comienzos humildes en Los Teques es ahora un supervisor en una gran trasnacional, gana una cantidad considerable de dinero (Aunque esta apenas cubra nuestras necesidades) pero él no es parte del pueblo, sus orígenes no importan porque el ahora es otro hombre, no es el niño del barrio que estudio y se supero, es aquel desagradecido que olvido sus raíces por una suma de dinero. La mayor agresión de la llamada Revolución la siento dirigida hacia mi padre, mi padre ya no es el pueblo porque se supero… ¿Y yo? Bajo esa lógica yo ni derecho tengo de sentirme parte del pueblo, yo soy el hijo de alguien que por sus esfuerzos y convicción ya no es pueblo, yo soy peor que el, soy su fruto venido a superarme más aun, soy uno de esos “Pequeños Burgueses”

No comprendo porque el esfuerzo tan claro por tratar de alienarme, un sifrino, un burgués, un mariquito de la derecha. ¿De la derecha? Siempre he pensado muy bien de la izquierda, dicho con orgullo que mi abuelo era partidario de la izquierda, estoy en contra del supuesto “Excepcionalísmo Americano” De su necesidad de meterse en los problemas de otros para dispensar lo que ellos definen como libertad, a un precio generalmente dividido en inmensas cuotas de sangre, petróleo y control, pero esto no puede ser izquierda, tan corrupta, tan ciega, tan inepta. Y me doy cuenta, la izquierda es una hermosa utopia, un mundo donde somos iguales, donde todos trabajamos lo mismo ganamos lo mismo, pero nisiquiera es asi la ideología, todos bajo un orden, todos por igual, derrotando la explotación del hombre por el hombre… Pero el hombre tiene que ser explotado, necesita un líder porque la mayoría del hombre es estúpida pero ambiciosa, quieren pero no saben como obtener, la máxima explotación del hombre por el hombre la hacen los comunistas, jugando con las ambiciones de los otros menos acertivos para establecer una igualdad cuestionable.

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