Los guardias buscaban las grabaciones de las celdas de alta seguridad, los doctores pidieron la de un prisionero en especifico, un tal Manuel Rosenthal, lo encontraron muerto hace unos días y nadie tenia idea del por qué.
-Si alguien me hubiera dicho que me iban a encerrar en esta celda con ustedes dos, mira, creo que no hubiera matado a nadie-
-A nadie-
-Si, a nadie-
-A nadie-
-¡Deja de repetirme!-
-Repetirme-
La mente de Manuel estaba a punto de quebrarse, ya tenia 7 años encerrado por haber asesinado a su esposa, y 5 años con una compañía bastante particular.
-Los odio a los dos, si, a los dos, si no me diera miedo que me pusieran dos compañeros peores ya los habría matado-
-Matado-
-¡Cállate Manuel! Es en serio-
Su desesperación solo aumentaba con los años, no se sentía ni mas a gusto, ni mas cómodo, ni integrado a ningún grupo con su compañeros de celda, todos los días quería matarlos un poquito mas, pero lo hacia, por mucho que los odiaba se identificaba mucho con ellos.
Los conoció al segundo año de estar encerrado, uno se llama Manuel como el, tenia que estar desquiciado, se la pasaba repitiendo todas y cada una de las cosas que decía, imagínense eso, 5 años con una persona que solo te repite lo ultimo que dices, una total pesadilla, no importa cuantos golpes le dieran, era sorprendentemente fuerte el nunca paraba de repetir.
El otro no tiene nombre, o no lo quiere decir, hasta donde Manuel sabe el tipo es mudo, asi que le dice el negro, por su obvia contextura oscura, a el no parece ofenderle, en realidad a el no parece importarle nada en absoluto, lo único que hace es pararse junto a Manuel a pegarle al otro para que deje de repetir, seguro el también lo odia.
-¿Se acuerdan cuando me transfirieron a la celda?-
-¿Celda?-
-Si, esto es una celda estúpido-
-Estúpido-
-Bien... Fue todo por un malentendido, verán yo estaba...-
-Un malentendido, ver...-
Se estaba cansando de las repeticiones pero no le iba a dar el gusto, seguiría contando su historia.
-Yo solo quería un poco de polvo, pero un imbécil me lo quiso quitar-
-Un poco de polvo, pero...-
-Así que no tuve mas opción ¿ven?, tenia que matarlo, era simplemente lógico, lo razonable-
-Lógico, lo razonable-
Se emociono por un momento.
-¡Exacto, tu me entiendes!-
-¡Tu me entiendes!-
-Ahh, bastardo-
-Bastardo-
Para dar un poco de contexto, Manuel decía la verdad, solo quería un poco de polvo y otro preso se lo quiso robar, desde su percepción psicópata esto era... Razonable, de alguna forma la reaccion de los guardias le parecía excesiva, hasta extrema.
A las 8 en punto apagan todas las luces, y la pequeña celda queda totalmente oscura, hace tiempo ya que a Manuel le parecía raro el diseño de la celda, tenia una pequeña ventana en la pared por donde a penas entraba luz, las paredes eran de concreto y la puerta era de acero, no habían rejas, no se veía para afuera, era como un confinamiento solitario compartido.
A esa hora el otro Manuel y el negro son prácticamente invisibles, sobretodo el negro pensaba Manuel, el no estaba por encima de uno que otro chiste racista de vez en cuando, y el otro Manuel se reía tanto como el de ellos.
Amanecía de nuevo y la rutina se repetía, conversaciones, insultos y golpes contra las paredes, hasta que un día la delicada linea entre la locura y la psicosis absoluta se rompió y Manuel perdió todo rastro de normalidad.
Esa mañana entregaron el desayuno por la ranura de la puerta, ese día no fue nada generoso, un pan con algo verde en el centro, un vaso de jugo de naranja y unos pedazos de algo que parecía carne de res pero sabia como a pollo.
Se echo a comer con los demás, al terminar durmió un momento y al despertar, las mismas cosas de siempre.
-Sigue repitiéndome y te seguiré pegando- le dijo Manuel al enseñándole sus manos ensangrentadas-
Dos golpes en la puerta y una voz profunda hicieron que se callara.
-Basta-
La voz casi mata de un susto a Manuel, el negro que en 5 años no había hecho un sonido le acababa de hablar.
-¿Puedes hablar?-
-¿Hablar?
-Gracias a ti puedo, intento de hombre, eres un desquiciado-
Hubo un silencio sepulcral.
-¿Por que a ti no te repite el loco este?-
-¿El loco este?-
-¡Si, tu, cállate!-
-¡Cállate!-
-Si no lo sabes ahora, no lo vas a saber nunca, tu ya te volviste loco... Bueno estas hablando conmigo eso ya es bastante-
Para alguien que no había hablado por 5 años enteros el negro era muy desagradable, Manuel casi deseaba que no hablara, de no ser por lo insoportable del otro Manuel no le habría ni importado el mutismo del negro.
-Tan imbécil que no se da cuenta que, cuando me pega solo se hace daño el, un verdadero desquiciado-
Ahora le tocaba al otro Manuel cambiar su comportamiento, no repitió nada, le hablo directamente y por primera vez en 5 años Manuel lo vio a los ojos y noto que era muy parecido a el.
-Entonces si sabes hacer algo mas que repetirme ¿Ah?-
-Repetirme ¿Ah? Claro que se, si tu lo sabes yo lo se genio, el negro tiene razón, algo en tu cabeza enferma se rompió-
Manuel no estaba seguro de como lidiar con la atención de sus dos compañeros, pero luego de pensarlo un momento, y siendo la persona equilibrada que era, decidió que su compañía debía terminar y decidió matarlos a los dos.
Lanzo golpe tras golpe, el negro era muy ágil y se movía en contra de el como si supiera que iba a hacer antes de que lo hiciera, mientras que el otro Manuel simplemente había desaparecido, el siguió lanzando golpes, eventualmente sus pulmones después de tantos años de encierro se rindieron, su cabeza se sentía ligera, Manuel cayo al piso y se golpeo contra la puerta en el camino, no despertó mas nunca, sus compañeros de celda le habían matado.
Días después, los guardias y doctores que veían la grabación quedaron sorprendidos, y cabe mencionar, extremadamente perturbados, todos sabían que el preso Rosenthal tenia un desequilibrio claro, no quedaba duda después de que mato a uno de los presos que estaban de voluntarios en la cocina porque le quería quitar "su polvo". El otro preso nunca lo vio venir, solo había agarrado una taza de harina, y cuando lo hecho en el bowl Manuel lo apuñalo varias veces con un cuchillo sin filo.
Unas semanas después enviaron los resultados de la autopsia, un hongo en el pan, que ya le había causado a otros presos problemas estomacales, tuvo un efecto alterno en la delicada mente de Manuel, lo termino de enloquecer. En la grabación se ve como unas horas luego de darle comida hace un escándalo y un guardia le pega a la puerta y grita basta, de ahí en adelanta solo se escuchan gritos e insultos en la celda, un poco después, el golpe de la cabeza contra la puerta.
Un guardia nuevo, de esos impresionables veía la grabación, y le pregunto al capitán.
-¿Con quien creeria que estaba ese hombre?-
-No lo se, estas celdas son de confinamiento solitario, el estaba completamente solo-
Completamente solo, su sombra, su eco y el.