Las olas suenan contra la costa de arena negra y el viento me pega en la cara suave pero con rabia, el sol está sobre mí ardiente y aunque mi piel lo siente no tengo calor.
Soñé con esto... pero no recuerdo despertar.
Entre dormido y despierto me doy cuenta que está sentado al lado, siento que tengo años viéndola ahí a mi lado pero no tengo fuerzas para preguntarle porque esta sentada.
Recuerdo cuando la conocí, su cabello negro como un azabache, esos ojos verdes, su piel blanca, no podía dejar de verla. Lo primero que me dijo fue -¿Que miras?
Le respondí algo estúpido, lo recuerdo bien, pero se siente tan lejano, fue algo como un balbuceo seguido por las palabras más claras que he pensado jamás -A ti-
Funciono como magia, mis esfuerzos conscientes por conquistar una mujer pocas veces funcionan, a mí se me da la "inconsciencia romántica". Últimamente todo se siente inconsciente, ligero... lejos.
Aunque de pequeño siempre disfrute mucho viajar a las montañas, sentir el frío, ver la lluvia, al crecer una seguidilla de enamoramientos tan repentinos como fugaces me llevaron a tomar un gusto por el mar, a la playa, al sol sin el calor, a las olas recordándome donde estoy.
Siempre que podía me la llevaba a la playa, a sentir la arena bajo nosotros, y en estas escapadas tuve otro crecimiento, no solo amaba el mar y su costa, amaba el camino al mar, al camino con ella. Podía pasar horas viendo el viento mover su cabello azabache... Se los cuento en pasado, pero yo estoy en la playa ahora, entre dormido y despierto, está a mi lado pero ahora estoy en la playa; y ella no esta aquí.
Caminando por la costa veo a un hombre con un sombrero que me hace señas y camina hacia a mí, tiene una bebida en la mano pero no sé qué es.
-Hey, ¿Que hacés?-
Tiene un acento extraño.
Yo no sé qué responder, no sé qué estoy haciendo acá, pero camino con él y no le rechazo el vaso cuando me ofrece un trago.
Esta playa es extraña, siento que tengo años soñando con ella, no hago nada y nunca sé que hago, pero sé que hago algo y tiene sentido, -Así de particular es este sueño- sigo caminando.
Entre despierto y dormido me acuerdo de ella, con miedo la busco, ahí está, siempre, está leyendo algo, tiene una portada azul, me encanta ese color. Escucho su voz como un susurro muy lejos y la extraño, busco la fuerza para despertar pero no la consigo, es un sueño muy pesado el que tengo, debe ser domingo.
Una vez me la lleve a la montaña -Trataba de recapturar mi infancia, no recuerdo por qué- La estadía allá fue diferente, definitivamente no mejor que mi ahora amada costa, pero si pude notar que el camino fue igual de excelente, manejar con ella al lado es un peligro, no me puedo aguantar de verla y verla. No había tanto viento en la montaña como para mover su cabello, pero el frió me la acercaba mas de lo común, podía quedarme viendo sus ojos de esmeralda desde cerca.
Después de mucho caminar llegamos a una choza pequeña, era un bar, nos sentamos y empezamos a hablar -Caminamos en silencio todo el camino-
-¿Quien eres?- le pregunté con una muy honesta curiosidad.
Se quito el sombrero y lo puso en la mesa, pidió dos tragos más y respondió cuando ya estaban servidos, como tratando de hacer tiempo.
-Yo... no estoy muy seguro. ¿Y vos?-
Buena pregunta, la recuerdo a ella, me recuerdo a mi, recuerdo la playa, recuerdo la montaña, el libro azul lo vi en algún lugar ahora muy lejos... lejos, ¿Por que todo se siente tan lejos? ¿Por que no recuerdo mi nombre?
-No me acuerdo, pero se que me gusta la playa-
El bar estaba lleno de gente, la choza de repente no era tan pequeña, todos tenían una mesa, nadie estaba solo, algunos tenían cara de no saber tampoco quienes eran, otros hablaban convencidos de su vida, lo interesante era que nadie decía nombres.
El que estaba sentado conmigo me miró y solo ahí me di cuenta que tenia unos ojos azules que había visto en algún lado, en alguna foto, pero tampoco podía recordarlo.
-Yo también adoro la playa, no recuerdo quien soy, pero recuerdo que me gusta, yo... yo creo que soy músico, tengo tanto tiempo aquí, pero lo recuerdo, me gusta la guitarra... eso le gusta a los músicos ¿No?-
El hombre iba a decir algo más pero se detuvo para ver la mesa de atrás, un alemán contaba -En alemán obviamente- algo que tenia que ver con carros, yo no hablo su idioma, pero sus manos hacían señas de sostener un volante, era muy ruidoso.
Seguimos hablando por un buen tiempo, nunca de nada concreto, en esta playa no existe nada concreto.
Estoy soñando creo, tiene que ser, se me movió el mundo un momento, entre dormido y despierto la veo, se acostó a mi lado, esta dormida conmigo, la quiero abrazar pero no tengo fuerza, estoy demasiado cansado, ella se mueve mucho, pero yo sigo cansado, sus ojos están mojados, ¿Que estará soñando? Quisiera que soñara conmigo, quisiera que estuviera en la playa conmigo.
El alemán sigue bebiendo y contando, ahora hace como si estuviera en moto y se cae, yo sigo bebiendo con el extraño, bueno, supongo que podría ser mi amigo, si este no fuera un sueño, no entiendo este sueño para nada.
-Hace poco hablaba con un señor, otro como vos y como yo que no sabia quien era-
Sus yo eran graciosos, sonaban como un "sho", pero no se lo decía, me llamaba la atención su cuento.
-Y el, ¿Si sabia quien era?-
-Al principio no, pero después de un rato me dijo que se llamaba Ariel, se paro y se fue y yo no entendí nada. Pero se fue como si ya supiera todo ¿No? Este sueño es re-enredado te digo-
-Si yo se, no entiendo nada-
-¿Y tu que vas a entender boludo? Si el que esta soñando soy yo no vos-
Creo que es la primera vez que se me amotina un sueño de esta forma.
En la mesa de atrás el alemán hace como si va en ski y se para de la mesa mas blanco de lo que ya es.
Balbucea en su idioma y dice Michael, luego se va del bar.
Muy pocas veces peleábamos pero cuando lo hacíamos era con ganas, nombres iban y venían entre nosotros, generalmente terminábamos riéndonos luego de algún insulto extraño, se nos iba de la mano la vulgaridad a veces, pero eso era algo que disfrutábamos.
En pasado de nuevo, porque se los cuento en pasado, estoy con ella ahora, esta a mi lado y tiene los ojos mojados.
-¡Hey!-
No voltea, grité, pero no sonó, quiero que voltee y me diga que sueña.
-¡Pote de leche!-
No consigo nada.
-¡Ojos de moco!-
Ese ultimo lo odia con pasión, pero igual no responde.
-¡Mírame!-
Se voltea, me debe al fin haber escuchado, ¡Que emoción! siento como se agita mi corazón.
Sus ojos están mojados todavía, tiene cara de asustada, ¿Grite muy fuerte? Estoy muy emocionado, me esta doliendo el pecho, ella se bajo de un salto de la cama.
-Ché boludo, ¿A donde te fuiste?-
-Estaba con ella, pero no se cuando fue, sentía que fue en pasado-
-¿Pasado? Yo no creo en pasados, siempre es hoy, no hay errores si sabes eso, ¿Quien es ella? ¿Vos de quien hablas?-
-De ella, siempre me la llevaba a la playa, pero no esta aquí hoy, me fui a la playa con ella, en un sueño como este, pero no me acuerdo de despertar-
Me pegaron un golpe en el pecho, me dolió horrible... Ya me acuerdo de todo.
-Veníamos de regreso, yo siempre digo que manejar con ella es un peligro, porque no puedo dejar de verla ¿Sabes? Y esta vez si fue un peligro, choque, pero se siente tan lejos-
Me acorde de todo, no es entre despierto y dormido, estoy entre vivo y muerto, ella sigue a mi lado, tiene ahí al menos un año, sus ojos están mojados y me están pegando en el pecho. Quiero decirle que no llore y que la amo pero no puedo, hay un tubo en mi garganta que no me deja, me gana la desesperación y no se que hacer.
-¿Y que paso después?-
Mi historia esta interesando al extraño.
-Bueno, luego estoy aquí, y ya se quien eres tú, siempre es hoy-
Vuelvo a ella y no le puedo decir nada pero me ve, ve mis ojos, sabe que la busco a ella, ya se que me vio, hice lo mejor por un te amo en esa mirada, ya no me están pegando en el pecho y me siento frío, ya me puedo ir.
-Me llamo Samuel y ya me puedo ir-
No me pregunto como me llamaba pero se lo dije igual, deje a mi ídolo en el bar y me fui.
Ya no estoy en la playa, ya no estoy dormido, ya no soy.