miércoles, 6 de agosto de 2014

El artista duerme

El sueño de la razón produce monstruos. Francisco de Goya. !799
Cuando cayó dormido entramos a la habitación. Pobre artista, quedó a nuestra merced con sus piernas cruzadas y sus brazos cubriendo su cabeza, tan incómodo, tan indefenso, tan ausente.

En su día a día tiene que soportar la idiotez y la ignorancia de su sociedad, pero es ahora, cuando descansa sobre ese escritorio de madera helada que se enfrenta a lo peor. Su abrigo no puede cubrirlo de nuestro frío, sus ojos cerrados no lo salvan de nuestro horror. Está dormido pero sus oídos nos oyen llegar y él se aterra.

Su gato nos ve fijamente. Los animales y los locos están libres, aún despiertos, de las prisiones que construye la razón humana. No hace nada, sabe que solamente venimos por el dibujante.

Su mano no sostiene su pluma, está dormido pero no ha dejado de crear; el artista verdadero nunca deja de hacerlo, nosotros somos testimonio de ello.

¡Vengan los búhos y sus afiladas garras! ¡Que no falte ningún murciélago atormentando al creador que nos reniega! Nos creó y nos guardó muy dentro de su mente, pero ahora escapamos de nuestra prisión.


¡El artista cayo rendido, la razón duerme y esta noche los monstruos somos libres!

lunes, 7 de julio de 2014

Culpas

Los bucles de su cabellera le distraían de su cara dormida y de la tranquilidad inmensa que revelaba su respiración.

Qué envidia tan mezquina sentía. Él, que no consigue descanso que valga la pena, él, que se ve en una suerte de maldición que le trajo su culpa.

Culpa. La respuesta lógica que le enseñó su crianza católica.

En un sueño daban vueltas las imágenes como un huracán. Tenía una de esas pesadillas que saltan abruptamente de un escenario a otro, que tienen muchísimo sentido hasta que te despiertas y no recuerdas los momentos clave.

Lo único constante en ese sueño era un par de ojos gigantescos que no parpadeaban ni se distraían, la veían a ella y no la dejaban, acusándola de algo.

Poco a poco se acercaba la mañana. Sabía que su tiempo de ver se acababa. Pensó en por qué la veía y también en el tiempo en que lo hacía, ¿Qué buscaba? Pero poco duró su reflexión, no habían pasado 15 minutos cuando su culpa volvió reclamándole atención.

Él no podía ver los sueños de ella, pero le encantaría, ese saberlo todo era una pequeña obsesión, un fetiche, y él habría dado cualquier cosa por saber, como si ello acabara con su culpa o al menos le diera algún sentido.

¿Por qué se siente culpable? Infinidad de razones. “El que esté libre de culpas que lance la primera piedra”. No lograba más que arruinarse las horas que debería pasar durmiendo. Todo por su culpa, todo por verla.

Ella se movió como si fuera a despertarse, fue totalmente involuntario, pero la sensación de ser observada era tan fuerte que la sentía dentro de su sueño y su inconsciente la sacudía en un intento inútil por mantenerla dormida, soñando.

El susto lo sacó de sí, no quería que ella lo viera. El pensamiento le pareció gracioso después de un segundo. ¿Y qué si lo ve? ¿A él qué le importa? Ya está cansado, no quiere seguir buscando explicaciones.

Además es tan culpa de ella como de él, ¿Quién duerme con sus cortinas abiertas? Tapó los lentes de los binoculares y cerró la ventana.

En su pesadilla los grandes ojos se cerraron.

domingo, 1 de junio de 2014

El viaje parte II: La ida

El mar es hermoso, grande, misterioso, como un gran ente infinito que nos observa, burlándose de nuestra ignorancia.

Luego de recordar quien era y alejarme de la playa me encontré en este malecón, sentado frente al mar. Escucho las olas y me quedo como si estuviera en un sueño.

Luego de un rato -No se cuanto, el tiempo se me hace difícil últimamente- se me sentó al lado una mujer, una muy hermosa cabe mencionar, tenia un vestido largo negro y llevaba el pelo suelto, largo hasta la cintura -Como virgen de pueblo dirían algunos- y solo se quedo ahí, alternándose entre verme a mi y ver el mar.

A mi me encantaba pasar horas sentado en el malecón viendo el mar, me traía recuerdos. Viejos noviazgos, días de playa, noches de besos o simplemente momentos con el mar, pensando en sabrá Dios que cosas.

Y ahora estoy aquí de nuevo, y con una hermosa mujer, que bella es de verdad. 

-Si soy bastante hermosa- 

Fue lo primero que me dijo, nunca fui muy aficionado de la modestia pero si me tomo por sorpresa.

-Puedo ver como me miras, espero no te haya parecido grosero como lo dije-

-No, para nada-

No hablo mucho con la gente que apenas estoy conociendo, es después que quieren que me calle.

Pero con ella no necesitaba familiaridad, la conozco desde que tengo uso de razón, solo no la había notado, soy bueno ignorando lo que no quiero ver. Cuando la veo a la cara lo noto, a ella le pasa mucho, la ignoran hasta que esta frente a la gente y les habla a la cara.

Es lo que pasa con ella, nadie quiere verla hasta el último momento y cuando la ven un poco antes se asustan y se ponen existencialistas por alguna razón que ella no entiende. Es como es, pero ella no esta feliz con eso, se nota en su cara pálida y en sus ojos negros, esta triste.

-¿Nos vamos?- me dice suavemente

No me pregunta porque tenga opción, creo que lo hace solo por educación. ¿Como decirle que no? Menos ahora, que la tengo en frente y tengo esos ojos azabache que me miran tristes, resignados a lo suyo.

Asiento con la cabeza y bajamos por el malecón.

El cielo esta nublado pero el mar tranquilo; cae una pequeña llovizna; el viento hace que su vestido se mueva con el aire y su cabello negro baile frente a mi. En la costa hay un bote pequeño y unos remos, no hay mas nadie cerca, solo los dos.

Me monto en el bote y le doy la mano para ayudarla.

-Gracias, no son muchos los que me ayudan-

Le creo, sus brazos están marcados por los remos, supongo que es natural que algunos  le obliguen a ella a remar por ellos para irse, pero yo no lo haré, me parece de mal gusto, y bueno, siempre me ha costado decirle que no a una mujer.

Empece a remar mar adentro, el aire frío me pegaba en la nuca mientras la veía frente a mi, esta recostada del borde, una mano le guinda y toca el mar, como probando el agua antes de bañarse.

-¿Cuanto tiempo llevas en esto?- le pregunte, me pareció justo que me hablara si yo era el que remaba

-Más tiempo del que puedes imaginarte, ustedes creen que son los primeros, todos juran que lo son, pero como tu han habido miles de millones mas, unos mejores que otros, ustedes no son tan malos-

-¿No somos tan malos?-

-Algunos son groseros y me hacen trabajar mucho, también han inventado cosas que los aleja mas de mi y se quedan en esa playa donde nadie sabe quien es, yo no soy mala ¿Sabes? solo hago lo que tengo que hacer-

-¿Y que es lo que tienes que hacer?-

-Llevarlos-

Todo tiene algo de sentido ahora -Al menos para mi- Se le nota en la voz el resentimiento, aunque dice que no somos tan malos, no puedo imaginar quien sería peor.

-Y, ¿Nunca has querido dejar de hacerlo?- le digo

-¿Que cosa?-

-Esto que haces-

-No puedo hacerlo, no esta bien-  me dice y me ve a la cara sonrojándose como una niña pequeña cuando se le dice una grosería que esta prohibida.

-¿Lo has intentado?-

-Bueno... no, no lo he hecho-

Basta un solo humano para sembrarle a alguien como ella esa idea en la cabeza.

Me dan ganas de dejar el bote, de volver a tierra y recriminar a todos por odiarla, ¿Cuantos no han dejado de disfrutar algo por miedo a ella? ¿Cuantos no habrán dejado de vivir solo por evitarla? Hay quien la busca, quien se entrega de lleno a ella, pero muchas veces es egoísmo, son pocos los que quieren algo de ella, y yo... yo soy otro mas que la evitado, pero conociéndola ahora quisiera defenderla, por inútil que fuera.

Ella solo hace lo que tiene que hacer, sin maldad ni prejuicio, pero supongo que es así como debe ser.

-Llegamos ¿No?- le pregunto, solo por buscar conversación, yo sé que llegamos

-Si, aquí estamos, ¿Alguna otra cosa antes de que te vayas?- me dice con su cara llena de nostalgia

-Dos cosas-

-A ver dime-

-¿Porque siempre estas tan triste?-

-Te va a dar risa, yo siempre he estado en esto, desde hace mucho tiempo... pero aun así no me gustan las despedidas-

Posiblemente lo mas irónico que he escuchado en mi vida -o muerte- no puedo evitar reírme cuando lo escucho. Ella soltó una pequeña risa también, se ve muy rara, se nota que ríe poco.

-¿Lo segundo?-

-Algún día intenta lo que te dije- respondí mientras con una mano tomaba su cuello y la besaba

Su sorpresa se fue rápido y le abrió paso a una sonrisa apenada, creo haber escuchado un lo intentaré susurrado, pero no estoy seguro.

¿Que mejor despedida que una muerte que susurra mientras ríe?

 Y así tan fugaz como ese beso me acabé yo.







lunes, 19 de mayo de 2014

Sobre la madurez y otras perversiones

De pequeño veía las series y a los grandes oficiales y soldados que luchaban por la libertad, nobles, valientes, intrépidos, siempre con una frase inteligente para el siempre vencido enemigo. Que hermosa la inocencia de los niños.

¿Han pensado en eso? Las sonrisas de los niños son, sin lugar a dudas, las mas reales, y sus impresiones a pesar de su simplicidad son las mas sinceras. Verán, como ellos carecen de pasado su ser es un presente constante hasta el punto que un recuerdo los marca, este proceso de "maduración" los cambia, su pasado definiendo como responder en el futuro, corrompiendo en menor o mayor medida su presente.

Así era el, llamemosle T, en el presente día no estoy seguro si esta cuerda de gorilas con sueños de ser legisladores que hoy son "la autoridad" pueden si quiera interesarse en un escritor cualquiera como yo y ofenderse por algo que yo diga, no seria la primera vez que sucede en la historia, pero espero que solo sea paranoia.

En fin, T, creció admirando a aquellos hombres que con un juramento aventuraban a proteger a aquellos que no podían, el soldado que libera al oprimido, al policía que salva al ciudadano, el bombero que rescata de una muerte segura a una señora que vive con unos 10 gatos. Esto le duro unos 18 años, un sueño hermoso -Y particularmente largo- pero como todo sueño y toda inocencia, cayo victima de "La madurez".

Vivimos en un país de serias y numerosas contradicciones -Y esto lo digo con toda la irresponsabilidad posible, en fin, solo tengo unos 20 años viviendo acá- les muestro una bastante sencilla: En los últimos años se ha reducido pero no se puede negar que la homofobia es vasta, pero a pesar de esto la mayoría abre sus oraciones refiriéndose al otro llamándolo homosexual y las cierra haciendo referencia a su gran miembro -Todos sabemos cuales son las palabras, pero me parece mas divertido referirme a ellas así, también soy victima de "La madurez"- nuestro propio sistema de puntuación vulgar.

Otra hermosa y notable contradicción es nuestra tendencia a odiar a muerte a el tramposo que se nos colea, pero no pensamos dos veces en hacerlo nosotros, justificando que, nosotros si tenemos una razón que vale, nosotros si estamos haciéndolo por algo.

En todas partes hay contradicciones así, pero aquí pareciera que se desarrollaran con facilidad, como un virus que es cultivado en un ambiente que se creo solo y justamente para el. Y como puede crece, asi tenemos al "Vivo" una suerte de imbécil que es amado solo porque es imbécil.

La razón por la cual digo todo esto -Si tengo una razón para hacerlo- es para enmarcar adecuadamente que hizo que el sueño de T se muriera, que hizo que "La madurez" pervirtiera la poca inocencia que le quedaba.

T era un estudiante más, emocionado por lo que vivía, convencido de que hacia historia, eso dicen los activistas opositores. T era un niño malcriado, siguiendo ordenes que no comprendía, engañado y ciego al daño que le hacía a su país, eso dicen los activistas del gobierno.

Les voy a decir algo que el propio T negaría si se lo preguntan. T es un niño asustado, que tuvo que crecer antes de tiempo porque lo pusieron en el medio de una lucha entre un sistema corrupto e inefectivo y una oposición irresponsable y pasional. Así funcionan las cosas en este país, desde hace siglos le lanzamos estudiantes a los opresores, a ver si luego de que se mueran unos cuantos nos ofendemos lo suficiente como para triunfar.

-No queda de otra, hay que seguir- se dice a si mismo todas las mañanas

Conoce de primera mano el abuso de aquellos que juraron proteger, hoy en día entiende que ellos son humanos como el, y que el juramento debe pesar mucho, quiere perdonar sus transgresiones, pero no los puede perdonar. Sabe que no puede, en su costilla los perdigones le dejaron una marca de madurez que no lo deja.

La inocencia perdida de un corazón que aprendió con un golpe a no confiar en la autoridad, la autoridad que desde muy alto le grita que es un inconsciente, la autoridad que cuando le habla de futuro no es para pintarle una posibilidad sino para gritarle una amenaza.

El poder oprime, la ley ahoga y el pueblo se levanta. Seria hermoso si alguna vez sucediera de esta forma, pero nunca ha sido así, nos quedamos con teorías, ideas, escritos como este que marcan un tiempo y se preguntan que se puede hacer -Se lo preguntan porque quien lo escribe no lo sabe y desea ayudar-.

Nos consolamos con frases como:

"Los niños son el futuro"

Todos hemos escuchado eso, nos encanta repetirlo, la respuesta mágica a todo, es a largo plazo así que puede funcionar, los niños nos sacaran de estos problemas, solo hay que formarlos.

Si se me permite opinar, -Yo se que puedo opinar lo que quiera en lo que escribo, es solo por educación que lo digo- los niños no necesitan esa presión, dejan de ser niños desde antes de si quiera poder entender que es ser. Se los ve chiquitos cantando las consignas del padre, odiando al otro sin saber por qué, esperando poder resolver los problemas que nuestros mayores nos pasaron y que ahora nosotros les vamos a pasar a ellos.

Idealista de mi parte puede ser, pero que horrible un mundo donde no hay ni un poco de idealismo, no soy un soldado, no soy un guerrero, no soy un patriota y mucho menos soy un ciego.

En la guerra armada no tenemos esperanza, nosotros no somos los que tenemos las armas. Y no, no se cual es la respuesta a este conflicto que día a día le otorga a más niños su medalla sangrienta y podrida de madurez.

Mi guerra es una de ideas, una por defender un poco la inocencia de la perversión que es esta madurez forzada, una madurez que ni el mas viejo de los humanos debería conocer.

Guerra, odio esa palabra.

"Los muertos son los únicos que ven el final de la guerra"

Más de 2000 años y aún sigue vigente Platón. Deja mucho que decir del ser humano, tal vez la madurez y sus perversiones asociadas son nuestro debido castigo, una cruz que si merecemos cargar.

Y aún así espero más.

¿Que paso con T? Me imagino que alguien debe preocuparse por lo que le paso -Es tan fácil olvidar a un estudiante, mucho más a uno ficticio- T es mis amigos, el que cayo preso, el que recibió un perdigón en la clavícula, el que fue detenido por tener un carnet de la UCV. T es ese primo al que nunca le hablas pero que sabes que siempre esta ahí, y en cualquier momento puedes saber de el por una razón desagradable. T es el que te grita desde la orilla de la autopista que tu indiferencia lo mata y tu sabes que seguramente no es eso lo que puede matarlo. Si no empieza a haber un proceso de mejora por lento que sea T seremos todos, como ya ha pasado antes.

Hasta aquí lo dejo, quisiera ofrecer mas soluciones que opiniones, preguntas y quejas. Y tal vez eso haga en el futuro cercano, el primer paso siempre es preguntar ¿No?

Pregúntate cuanto has entregado ya, y cuanto estas dispuesto a entregar.

Mírate un segundo y pregúntate.

¿Cuanta inocencia le entregaste ya a "La madurez"?


jueves, 15 de mayo de 2014

Para Gustavo

¿Cuantas lunas se han ido y tu callado? Te fuiste con la luna roja y el aire del desierto.

"Parece que no nos equivocamos de lugar" nos dijiste antes de irte y todavía te estamos esperando.

Al ángel que vuela sobre la ciudad de la furia, al que nos recuerda que siempre es hoy, al que canta cuando cae el sol, ya no sueles quedarte solo, el que te escucha aprende a querer tu voz.

Hoy -Y al menos yo todos los días- cantamos para ti, esperando alcanzar a tu espíritu volador, queremos verte volver, queremos que pase el temblor.

No te reprocho -Jamás me atrevería- el viaje debe ser increíble, cuantas historias podrías contarnos.

 Hijo del celeste y del sol, hoy no te espera un solo país, sino un mundo entero lleno de amor.

La esperanza en nosotros no se apaga, de poderse usa de puente nuestro amor. Como el fan sin remedio que soy, que volvieras seria un regalo de dios, y si te vas espero consigas un lago en el cielo, hiciste bien en contarnos que a veces es bueno decir adiós.

Hasta que decidas te sigo imaginando en la playa, con un sol de amor amarillo sobre ti, espero recuerdes tu nombre, y tu espíritu vuelva a ser libre allá, o aquí.

Te esperamos maestro, tracción a sangre seguimos y esperamos tu decisión, y este humilde fan melancólico te dice, hoy el universo esta a tu favor.

Hoy 15 de Mayo del 2014 se cumplen 4 años desde que Gustavo Cerati sufrió el ACV que obligara a sus médicos a inducir un coma del cual aun no despierta. Este escrito, que es para el, fue escrito con el amor que su música ha creado en este humilde servidor, no queda mas creer y decir Fuerza Cerati, esperamos por ti.

martes, 13 de mayo de 2014

Ella

Soñé con ella de nuevo.

Más que una carta es una declaración de mi locura indudable lo que quiero dejar aquí, no puedo evitar este impulso de escribirla, verán, es que soñé con ella de nuevo.

Ella siempre dice lo que piensa, y casi nunca piensa como yo, no lo reprocho porque me vence con su amor. Llevarle la contraria a esos labios es tan difícil como comer sin ganas, no es que no se pueda, es que no se quiere.

Es mi locura, mi veneno, mi pasión.

Generalmente duerme bien acompañada, casi siempre la acompaño yo. Tengo conmigo una mujer como la quiero, con filias y fobias, con sueños que me llevan hacia el hoy.

Ella es tan libre y tan de nadie como yo, le gustan los amores imposibles, y seguro es por eso que es posible nuestro amor. Al lado en mi cama la detallo, es una venus llameante, una musa desnuda, una mujer de seda y ojos color café, una niña tierna, una gran emoción, un aplastante amor.

Se que no todo es bueno, pero lo malo no lo veo. Me encanta hablarle con los ojos, sin sonidos, sin las mentiras habladas, solo la verdad sentida.

Es mi fantasía, mi vigilia, mi adicción.

Ella que me mata con una oración, siempre me corrige las comas, ese si es un problema que tengo yo. Ella tan peleona y tan sensible, un rayo de sombra, mi gran y amada contradicción.

Toda canción habla de ella, todo poema es para ella, el sol entre las nubes en la mañana, las primeras gotas de una tarde de llovizna, la luna llena de una noche despejada de playa.

Entre el gran infinito del universo y el pequeño de nuestra existencia yo me dedico a explorar el misterio de sus besos, cada variable, cada giro de su cara, no busco nada concreto, nunca dije que fuera un científico ético.

Quisiera poder cantarle, siento que seria mas efectivo escribirle una canción, pero no se me da también el verso, y mi canto es un horror. Ella tiene sus fantasías, tiene fantasías como yo, me muestra las suyas y yo las mías, y las cumplimos juntos los dos.

Unos beben, otros fuman y yo la amo, ya dije que era mi veneno ¿No? Mi adicción.

Para aquellos que quieres escribirle algo a esa mujer que los mata de amor y no saben bien que decirles. Basado en la canción "Cecilia" de la autoría de Rodolfo "Fito" Paez

miércoles, 7 de mayo de 2014

El viaje parte I: La playa

Las olas suenan contra la costa de arena negra y el viento me pega en la cara suave pero con rabia, el sol está sobre mí ardiente y aunque mi piel lo siente no tengo calor.

Soñé con esto... pero no recuerdo despertar.

Entre dormido y despierto me doy cuenta que está sentado al lado, siento que tengo años viéndola ahí a mi lado pero no tengo fuerzas para preguntarle porque esta sentada.

Recuerdo cuando la conocí, su cabello negro como un azabache, esos ojos verdes, su piel blanca, no podía dejar de verla. Lo primero que me dijo fue -¿Que miras?

Le respondí algo estúpido, lo recuerdo bien, pero se siente tan lejano, fue algo como un balbuceo seguido por las palabras más claras que he pensado jamás -A ti-

Funciono como magia, mis esfuerzos conscientes por conquistar una mujer pocas veces funcionan, a mí se me da la "inconsciencia romántica". Últimamente todo se siente inconsciente, ligero... lejos.

Aunque de pequeño siempre disfrute mucho viajar a las montañas, sentir el frío, ver la lluvia, al crecer una seguidilla de enamoramientos tan repentinos como fugaces me llevaron a tomar un gusto por el mar, a la playa, al sol sin el calor, a las olas recordándome donde estoy.

Siempre que podía me la llevaba a la playa, a sentir la arena bajo nosotros, y en estas escapadas tuve otro crecimiento, no solo amaba el mar y su costa, amaba el camino al mar, al camino con ella. Podía pasar horas viendo el viento mover su cabello azabache... Se los cuento en pasado, pero yo estoy en la playa ahora, entre dormido y despierto, está a mi lado pero ahora estoy en la playa; y ella no esta aquí.

Caminando por la costa veo a un hombre con un sombrero que me hace señas y camina hacia a mí, tiene una bebida en la mano pero no sé qué es.

-Hey, ¿Que hacés?-

Tiene un acento extraño.

Yo no sé qué responder, no sé qué estoy haciendo acá, pero camino con él y no le rechazo el vaso cuando me ofrece un trago.

Esta playa es extraña, siento que tengo años soñando con ella, no hago nada y nunca sé que hago, pero sé que hago algo y tiene sentido, -Así de particular es este sueño- sigo caminando.

Entre despierto y dormido me acuerdo de ella, con miedo la busco, ahí está, siempre, está leyendo algo, tiene una portada azul, me encanta ese color. Escucho su voz como un susurro muy lejos y la extraño, busco la fuerza para despertar pero no la consigo, es un sueño muy pesado el que tengo, debe ser domingo.

Una vez me la lleve a la montaña -Trataba de recapturar mi infancia, no recuerdo por qué- La estadía allá fue diferente, definitivamente no mejor que mi ahora amada costa, pero si pude notar que el camino fue igual de excelente, manejar con ella al lado es un peligro, no me puedo aguantar de verla y verla. No había tanto viento en la montaña como para mover su cabello, pero el frió me la acercaba mas de lo común, podía quedarme viendo sus ojos de esmeralda desde cerca.

Después de mucho caminar llegamos a una choza pequeña, era un bar, nos sentamos y empezamos a hablar -Caminamos en silencio todo el camino-

-¿Quien eres?- le pregunté con una muy honesta curiosidad.

Se quito el sombrero y lo puso en la mesa, pidió dos tragos más y respondió cuando ya estaban servidos, como tratando de hacer tiempo.

-Yo... no estoy muy seguro. ¿Y vos?-

Buena pregunta, la recuerdo a ella, me recuerdo a mi, recuerdo la playa, recuerdo la montaña, el libro azul lo vi en algún lugar ahora muy lejos... lejos, ¿Por que todo se siente tan lejos? ¿Por que no recuerdo mi nombre?

-No me acuerdo, pero se que me gusta la playa-

El bar estaba lleno de gente, la choza de repente no era tan pequeña, todos tenían una mesa, nadie estaba solo, algunos tenían cara de no saber tampoco quienes eran, otros hablaban convencidos de su vida, lo interesante era que nadie decía nombres.

El que estaba sentado conmigo me miró y solo ahí me di cuenta que tenia unos ojos azules que había visto en algún lado, en alguna foto, pero tampoco podía recordarlo.

-Yo también adoro la playa, no recuerdo quien soy, pero recuerdo que me gusta, yo... yo creo que soy músico, tengo tanto tiempo aquí, pero lo recuerdo, me gusta la guitarra... eso le gusta a los músicos ¿No?-

El hombre iba a decir algo más pero se detuvo para ver la mesa de atrás, un alemán contaba -En alemán obviamente- algo que tenia que ver con carros, yo no hablo su idioma, pero sus manos hacían señas de sostener un volante, era muy ruidoso.

Seguimos hablando por un buen tiempo, nunca de nada concreto, en esta playa no existe nada concreto.

Estoy soñando creo, tiene que ser, se me movió el mundo un momento, entre dormido y despierto la veo, se acostó a mi lado, esta dormida conmigo, la quiero abrazar pero no tengo fuerza, estoy demasiado cansado, ella se mueve mucho, pero yo sigo cansado, sus ojos están mojados, ¿Que estará soñando? Quisiera que soñara conmigo, quisiera que estuviera en la playa conmigo.

El alemán sigue bebiendo y contando, ahora hace como si estuviera en moto y se cae, yo sigo bebiendo con el extraño, bueno, supongo que podría ser mi amigo, si este no fuera un sueño, no entiendo este sueño para nada.

-Hace poco hablaba con un señor, otro como vos y como yo que no sabia quien era-

Sus yo eran graciosos, sonaban como un "sho", pero no se lo decía, me llamaba la atención su cuento.

-Y el, ¿Si sabia quien era?-

-Al principio no, pero después de un rato me dijo que se llamaba Ariel, se paro y se fue y yo no entendí nada. Pero se fue como si ya supiera todo ¿No? Este sueño es re-enredado te digo-

-Si yo se, no entiendo nada-

-¿Y tu que vas a entender boludo? Si el que esta soñando soy yo no vos-

Creo que es la primera vez que se me amotina un sueño de esta forma.

En la mesa de atrás el alemán hace como si va en ski y se para de la mesa mas blanco de lo que ya es.

Balbucea en su idioma y dice Michael, luego se va del bar.

Muy pocas veces peleábamos pero cuando lo hacíamos era con ganas, nombres iban y venían entre nosotros, generalmente terminábamos riéndonos luego de algún insulto extraño, se nos iba de la mano la vulgaridad a veces, pero eso era algo que disfrutábamos.

En pasado de nuevo, porque se los cuento en pasado, estoy con ella ahora, esta a mi lado y tiene los ojos mojados.

-¡Hey!-

No voltea, grité, pero no sonó, quiero que voltee y me diga que sueña.

-¡Pote de leche!-

No consigo nada.

-¡Ojos de moco!-

Ese ultimo lo odia con pasión, pero igual no responde.

-¡Mírame!-

Se voltea, me debe al fin haber escuchado, ¡Que emoción! siento como se agita mi corazón.

Sus ojos están mojados todavía, tiene cara de asustada, ¿Grite muy fuerte? Estoy muy emocionado, me esta doliendo el pecho, ella se bajo de un salto de la cama.

-Ché boludo, ¿A donde te fuiste?-

-Estaba con ella, pero no se cuando fue, sentía que fue en pasado-

-¿Pasado? Yo no creo en pasados, siempre es hoy, no hay errores si sabes eso, ¿Quien es ella? ¿Vos de quien hablas?-

-De ella, siempre me la llevaba a la playa, pero no esta aquí hoy, me fui a la playa con ella, en un sueño como este, pero no me acuerdo de despertar-

Me pegaron un golpe en el pecho, me dolió horrible... Ya me acuerdo de todo.

-Veníamos de regreso, yo siempre digo que manejar con ella es un peligro, porque no puedo dejar de verla ¿Sabes? Y esta vez si fue un peligro, choque, pero se siente tan lejos-

Me acorde de todo, no es entre despierto y dormido, estoy entre vivo y muerto, ella sigue a mi lado, tiene ahí al menos un año, sus ojos están mojados y me están pegando en el pecho. Quiero decirle que no llore y que la amo pero no puedo, hay un tubo en mi garganta que no me deja, me gana la desesperación y no se que hacer.

-¿Y que paso después?-

Mi historia esta interesando al extraño.

-Bueno, luego estoy aquí, y ya se quien eres tú, siempre es hoy-

Vuelvo a ella y no le puedo decir nada pero me ve, ve mis ojos, sabe que la busco a ella, ya se que me vio, hice lo mejor por un te amo en esa mirada, ya no me están pegando en el pecho y me siento frío, ya me puedo ir.

-Me llamo Samuel y ya me puedo ir-

No me pregunto como me llamaba pero se lo dije igual, deje a mi ídolo en el bar y me fui.

Ya no estoy en la playa, ya no estoy dormido, ya no soy.