De pequeño veía las series y a los grandes oficiales y soldados que luchaban por la libertad, nobles, valientes, intrépidos, siempre con una frase inteligente para el siempre vencido enemigo. Que hermosa la inocencia de los niños.
¿Han pensado en eso? Las sonrisas de los niños son, sin lugar a dudas, las mas reales, y sus impresiones a pesar de su simplicidad son las mas sinceras. Verán, como ellos carecen de pasado su ser es un presente constante hasta el punto que un recuerdo los marca, este proceso de "maduración" los cambia, su pasado definiendo como responder en el futuro, corrompiendo en menor o mayor medida su presente.
Así era el, llamemosle T, en el presente día no estoy seguro si esta cuerda de gorilas con sueños de ser legisladores que hoy son "la autoridad" pueden si quiera interesarse en un escritor cualquiera como yo y ofenderse por algo que yo diga, no seria la primera vez que sucede en la historia, pero espero que solo sea paranoia.
En fin, T, creció admirando a aquellos hombres que con un juramento aventuraban a proteger a aquellos que no podían, el soldado que libera al oprimido, al policía que salva al ciudadano, el bombero que rescata de una muerte segura a una señora que vive con unos 10 gatos. Esto le duro unos 18 años, un sueño hermoso -Y particularmente largo- pero como todo sueño y toda inocencia, cayo victima de "La madurez".
Vivimos en un país de serias y numerosas contradicciones -Y esto lo digo con toda la irresponsabilidad posible, en fin, solo tengo unos 20 años viviendo acá- les muestro una bastante sencilla: En los últimos años se ha reducido pero no se puede negar que la homofobia es vasta, pero a pesar de esto la mayoría abre sus oraciones refiriéndose al otro llamándolo homosexual y las cierra haciendo referencia a su gran miembro -Todos sabemos cuales son las palabras, pero me parece mas divertido referirme a ellas así, también soy victima de "La madurez"- nuestro propio sistema de puntuación vulgar.
Otra hermosa y notable contradicción es nuestra tendencia a odiar a muerte a el tramposo que se nos colea, pero no pensamos dos veces en hacerlo nosotros, justificando que, nosotros si tenemos una razón que vale, nosotros si estamos haciéndolo por algo.
En todas partes hay contradicciones así, pero aquí pareciera que se desarrollaran con facilidad, como un virus que es cultivado en un ambiente que se creo solo y justamente para el. Y como puede crece, asi tenemos al "Vivo" una suerte de imbécil que es amado solo porque es imbécil.
La razón por la cual digo todo esto -Si tengo una razón para hacerlo- es para enmarcar adecuadamente que hizo que el sueño de T se muriera, que hizo que "La madurez" pervirtiera la poca inocencia que le quedaba.
T era un estudiante más, emocionado por lo que vivía, convencido de que hacia historia, eso dicen los activistas opositores. T era un niño malcriado, siguiendo ordenes que no comprendía, engañado y ciego al daño que le hacía a su país, eso dicen los activistas del gobierno.
Les voy a decir algo que el propio T negaría si se lo preguntan. T es un niño asustado, que tuvo que crecer antes de tiempo porque lo pusieron en el medio de una lucha entre un sistema corrupto e inefectivo y una oposición irresponsable y pasional. Así funcionan las cosas en este país, desde hace siglos le lanzamos estudiantes a los opresores, a ver si luego de que se mueran unos cuantos nos ofendemos lo suficiente como para triunfar.
-No queda de otra, hay que seguir- se dice a si mismo todas las mañanas
Conoce de primera mano el abuso de aquellos que juraron proteger, hoy en día entiende que ellos son humanos como el, y que el juramento debe pesar mucho, quiere perdonar sus transgresiones, pero no los puede perdonar. Sabe que no puede, en su costilla los perdigones le dejaron una marca de madurez que no lo deja.
La inocencia perdida de un corazón que aprendió con un golpe a no confiar en la autoridad, la autoridad que desde muy alto le grita que es un inconsciente, la autoridad que cuando le habla de futuro no es para pintarle una posibilidad sino para gritarle una amenaza.
El poder oprime, la ley ahoga y el pueblo se levanta. Seria hermoso si alguna vez sucediera de esta forma, pero nunca ha sido así, nos quedamos con teorías, ideas, escritos como este que marcan un tiempo y se preguntan que se puede hacer -Se lo preguntan porque quien lo escribe no lo sabe y desea ayudar-.
Nos consolamos con frases como:
"Los niños son el futuro"
Todos hemos escuchado eso, nos encanta repetirlo, la respuesta mágica a todo, es a largo plazo así que puede funcionar, los niños nos sacaran de estos problemas, solo hay que formarlos.
Si se me permite opinar, -Yo se que puedo opinar lo que quiera en lo que escribo, es solo por educación que lo digo- los niños no necesitan esa presión, dejan de ser niños desde antes de si quiera poder entender que es ser. Se los ve chiquitos cantando las consignas del padre, odiando al otro sin saber por qué, esperando poder resolver los problemas que nuestros mayores nos pasaron y que ahora nosotros les vamos a pasar a ellos.
Idealista de mi parte puede ser, pero que horrible un mundo donde no hay ni un poco de idealismo, no soy un soldado, no soy un guerrero, no soy un patriota y mucho menos soy un ciego.
En la guerra armada no tenemos esperanza, nosotros no somos los que tenemos las armas. Y no, no se cual es la respuesta a este conflicto que día a día le otorga a más niños su medalla sangrienta y podrida de madurez.
Mi guerra es una de ideas, una por defender un poco la inocencia de la perversión que es esta madurez forzada, una madurez que ni el mas viejo de los humanos debería conocer.
Guerra, odio esa palabra.
"Los muertos son los únicos que ven el final de la guerra"
Más de 2000 años y aún sigue vigente Platón. Deja mucho que decir del ser humano, tal vez la madurez y sus perversiones asociadas son nuestro debido castigo, una cruz que si merecemos cargar.
Y aún así espero más.
¿Que paso con T? Me imagino que alguien debe preocuparse por lo que le paso -Es tan fácil olvidar a un estudiante, mucho más a uno ficticio- T es mis amigos, el que cayo preso, el que recibió un perdigón en la clavícula, el que fue detenido por tener un carnet de la UCV. T es ese primo al que nunca le hablas pero que sabes que siempre esta ahí, y en cualquier momento puedes saber de el por una razón desagradable. T es el que te grita desde la orilla de la autopista que tu indiferencia lo mata y tu sabes que seguramente no es eso lo que puede matarlo. Si no empieza a haber un proceso de mejora por lento que sea T seremos todos, como ya ha pasado antes.
Hasta aquí lo dejo, quisiera ofrecer mas soluciones que opiniones, preguntas y quejas. Y tal vez eso haga en el futuro cercano, el primer paso siempre es preguntar ¿No?
Pregúntate cuanto has entregado ya, y cuanto estas dispuesto a entregar.
Mírate un segundo y pregúntate.
¿Cuanta inocencia le entregaste ya a "La madurez"?
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