Cuándo me siento en aquel bar y me sirven la primera cerveza me tomo un segundo para preguntarme, ¿Que estoy haciendo aquí?
Vine solo, pero igual estoy en una mesa central, tengo la cerveza en mi mano y siento como las miradas de las mesas a mi alrededor me acusan. Sé que se hacen exactamente la misma pregunta que yo.
Un pequeño brillo en mi mente, las neuronas hicieron de lo suyo y ya recuerdo, a veces creo que me olvido de algunas cosas solo para poder recordarlas y sonreír un poco más.
Una pequeña sonrisa me adorna la cara.
Hace 3 semanas oí por primera vez aquella voz que hoy me pinta de sonrisa el rostro, no le preste mucha atención, estaba pendiente de otra cosa, -Uno puede ser imbécil así a veces- y bueno hoy en día no tengo muy claro porque causa esto, solo sé que lo hace y lo disfruto.
De vuelta a la rutina de la vida -La mía no es particularmente exigente- me sorprendí a mí mismo escribiendo por ella, sobre ella, aquella voz a la que no le preste mucha atención.
Y si, yo se que mi imaginación no necesita mucha cuerda para sacar disparates absurdos, pero no son especialmente los absurdos los que quiero mostrar, esos son mis pequeños momentos íntimos, no, yo les muestro los que son un poco mas razonados -Me crean o no- me empece a sentir, motivado, atraído, por la idea de ella, la voz.
Por supuesto que es mas que una voz, a estas alturas saben que hablo de una mujer entera, con ojos, boca, orejas, brazos, piernas, senos, todo. Es toda ella una persona con ideas y pensamientos, no solo una voz, pero en este preciso momento me enfoco justamente en eso, eso que me llevo a contarles porque vine a este bar solo y porque me senté en una mesa central donde caben más personas.
Hace dos semanas decidí cumplir mis amenazas de salir con ella, admito que al principio lo sentí apresurado, no acostumbro hacer mucho los lunes, pero me he enterado que lo espontáneo muchas veces paga más que lo planeado. Hablar y hablar fue ese lunes, y no lo digo por mal, una pena compartida causa en dos corazones una alegría extraña, una amistad implícita, crea deseo, crea amor.
Se me acabo la cerveza pero ya antes de que lo piense mucho tengo otra; hay buen servicio en el local, y debería haberlo tomando en cuenta que están muy caras las bebidas. Habiendo acabado con esa distracción volvemos.
Les cuento que esta ultima semana he pensado mucho -A falta de actividad productiva, pues que venga el existencialismo idiota- he pensado en que el amor ha sido catalogado injustamente, aparentemente amar hoy por hoy no es mucho más que entregarse ciegamente y sufrir por otro mientras otro sufre por ti. Es adoptar un pequeño contrato que nadie discute ni revisa, que solo es.
Por lo tanto si decidiste amar y te enamoraste de un posesivo tu pequeño contrato estipula que eres de esa persona y la asociación con cualquier otro que no sea aprobado por el notario esta prohibida o seriamente recriminada, tu no lo sabias, pero es tu realidad ahora.
Yo ya no estoy de acuerdo con ese concepto, -Y admito haber jugado el papel del posesivo anteriormente y con mucho placer- por lo que propongo otro concepto de amor un poco más desordenado, uno donde no haya concepto. Piénsalo bien un segundo, si tu amor tiene concepto y esta ya marcado que diversión tiene, bienvenido al resto de tu vida, espero que sea soportable.
En mi humilde opinión -Es realmente solo una opinión- el amor debería ser mas como Dios -Creas o no en un "Dios"- si lo ves de esta forma el amor esta sin poder saberlo, no puedes demostrar realmente que esta, pero también es cierto que no puedes probar que no existe. Ya habrían cosas en común, momentos en los que juras que tu amor -Dios- existe y esta a tu lado y otros en los que no sabes como de existir, permite que te pase algo que te haga sufrir.
Pero estoy divagando mucho, ya van a ser las 11 y yo tengo unas 4 cervezas encima, planeo que sean unas cuantas más, pero le doy un descanso a mi mente y más trabajo al hígado.
¿Recuerdan la sonrisa que me pintaba el rostro? bueno, justo en este momento se sienta en un banco de la tarima la razón por qué.
Suenan las cuerdas una por una y su voz acompañándola, lo único que me saca de mi enamoramiento repentino es la envidia de no poder tocar con ella.
En realidad poco me importa, verán esta es mi historia y puedo hacer lo que quiera, no estoy tocando con ella porque me gusta solo verla.
El posesivo vuelve a mi -Los malos hábitos son duros de matar- en esta historia puedo tenerla solo para mi y por eso la llamo por un nombre que yo le quiero poner.
En la tarima toca Linda, y yo solo la escucho, ya no hay más nadie en el bar.
Ya no me pinto sonrisas en la cara, me pinto su cuerpo sobre el mio.
No hay comentarios:
Publicar un comentario