jueves, 29 de agosto de 2013

Una carta de amor

Te escribo esta carta porque no se me ocurre que mas hacer, no me siento capaz de hablarte directamente y en mi posición el amor que te tengo suena tan alto como los susurros de una pareja de adolescentes escondiéndose de los adultos. No tengo mucho dinero, no tengo mucho poder, pero lo que tengo por ti es suficiente para llevarme. No lo puedo negar, te amo, realmente te adoro.

No siempre hemos tenido la relación perfecta, más de una vez he profesado mi odio por ti antes de darme cuenta de que te juzgaba a través de los ojos de personas que poco saben de amar. Te he querido dejar, buscar otra que me abrigue y me trate mejor, otra que me ofrezca más de lo que tu me das.

Pero la verdad es que aunque otras me ofrezcan más, aunque otras sean mas razonables, aunque otras sean menos tempestuosas; otras, nunca han sido opción. Perdieron mi amor por no ser tú, por no llamarse como tú, por no verse como tú. En las miles de casualidades que llevaron a que todo sea como lo conocemos, otras, no corrieron la suerte de ser tan interesante, tan majestuosa, tan divertida como tú.

Sé que así como tú me has moldeado durante nuestro tiempo juntos yo también puedo afectarte. Aprovecho esta oportunidad para decirte que con cada respiro de mi ser buscaré que mi presencia en ti sea tan buena como lo has sido tu para mí. 


¿Cómo no amarte? Sí, eres impredecible pero, ¿Quién no quiere la emoción que esto trae?, ¿Cómo no amarte? Cuando puedo descubrirte algo nuevo cada día, ¿Cómo no amarte? Cuando se que puedes ser todo lo que cualquiera podría desear.

Sé que te han lastimado antes, y sé que estas vulnerable, pero no estoy solo en esto. Como yo te amo hay millones más. Como yo te amo siguen naciendo miles más, y como te amamos no seguiremos dejando que te lastimen más.

Esta carta que te escribo es producto de querer desesperadamente hacerte saber mi amor. De querer gritarlo, de que sepas lo especial que eres. Esta carta es por el sonido de las ranitas en la noche, por los atardeceres mas especiales del mundo, por las playas mas cálidas, por nuestro pequeño pedazo de paraíso.

Te amo Venezuela. 

lunes, 26 de agosto de 2013

Trance

-Te vas Alfonsina con tu soledad, que poemas nuevos fuiste a buscar-

Su voz era maravillosa, cada vez que escuchaba como cantaba se enamoraba un poco mas.

-Esta canción es muy triste ¿No te parece?- Pregunto delicadamente.

-Pero en tu voz queda hermosa- Le respondió.

-Bueno, en ese caso seguiré cantándola si no te molesta-

Mientras ella continuaba su mente viajaba, cada nota, cada dulce sonido de su voz le imponía un trance cada vez mas profundo.

-¿Tu sabes sobre quien es esta canción?- Le pregunto a el.

-Sobre una Alfonsina- Le respondió con un tono que debió sonar gracioso, pero salio imbécil.

El silencio se apodero un momento del lugar, un silencio que enfriaba el momento, trato de salvarlo.

-Eh, no, no lo se- Dijo con una sonrisa incomoda.

-Alfonsina Storni se llamaba ¿La conoces?-

-Creo haber escuchado de ella, ¿Era conocida de Quiroga?-

-Ah, ese si es un hombre que escribía cosas tristes- Le respondió.

El parque en el que estaban se vaciaba poco a poco, el con su guitarra y ella con su voz habían ido a pasar el rato, esperar que anocheciera, ver la luna y cuantas estrellas la luz de la ciudad dejara verse. Se conocían de toda su vida, sus padres eran amigos, el hermano mayor de ella trabajaba para el padre de el, en fin una historia larga en donde uno siempre miraba al otro sin tomarse el tiempo de realmente verse.

-Sábado fue y capricho el beso dado, capricho de varón, audaz y fino, mas fue dulce el capricho masculino a este mi corazón, lobezno alado- Recito ella, como en trance, lo miraba directo a los ojos, pero no estaba allí, se notaba que estaba en otro mundo.

-¿Que?- Fue lo único que logro responder, no sabia que estaba pasando.

-Es un pedacito de un poema de Alfonsina, a mi me gusta mucho- Le dijo suavemente.

Por un momento pensó en besarle, vino de la nada, la ternura de su voz le saco de toda lógica por un momento.

-No sabia que te gustaba esta mujer-

-Alfonsina- Le dijo

-Si, si, Alfonsina- Le respondió nerviosamente.

-Es un poema de amor, pero, no se, al final ella se entrega a quien le escribe, aunque el no esta dispuesto, o tal vez no puede entregarse también a ella- Le dijo.

-Tal vez el no sabe que se esta entregando, puede que si lo supiera se entregara también- Dijo el, buscando excusar a todo su genero.

-El sabe que ella se esta entregando, ¡Ella se lo dice claramente!- Respondió levantando la voz.

-A ver cuando se lo dice-

-En los últimos versos, dice así-

Inmediatamente tomo posición, respiro profundo y volvió al trance mientras mantenía contacto directo con los ojos de el. Se dio cuenta que tal vez no se iba a otro mundo y lo dejaba, solo tal vez el contacto visual debía hacer función de puente y llevárselo también.

-Ah y me resisto, mas me tienes toda, tu, que jamas seras del todo mío- Le recito.

El trance se fue y su mirada se disperso un momento, rápidamente volvió y le miro con un tácito ¿Ves? esperando respuesta.

-Bueno, aun creo que no le han dado oportunidad- Le dijo desafiante.

-¿Como puedes decir eso, acaso no ves que si no es de ella es de otra?- Le respondió, su tono un poco agresivo.

-Pero no sabes que respondió, el se merece su poema también, estas asumiendo que es de otra, tal vez simplemente esta ocupado, y aunque fuera de otra, ¿Quien dice que el no se entregaría luego de la confesión de ella? Tal vez el podría enamorarse de ella también y Nietzsche decía que todo amor tiene locura, pero toda locura tiene un poco de razón- Le dijo cuidando su tono de voz, no quería sonar imbécil de nuevo.

-¿Dices entonces que enamorarse de ella que se le entrega es una locura?- Cada vez parecía tenerle un poco mas de rabia.

-¡Claro que no! Solo digo, aunque fuera una locura tal vez, de haber amor, el se hubiera entregado, sin importar que pensaran, tal vez a pesar del sufrir de la mujer con la que ya estaba, si es que esa mujer en cuestión existía, no hay mucha lógica que acatar cuando el amor esta y es real, Nietzsche también decía que todo lo que se hace por amor esta mas allá del bien y el mal- Le dijo en el tono mas calmado que pudo.

-¿Nietzsche no enloqueció lentamente por la sífilis?- Le pregunto en un tono casi desagradable.

-Eso no lo sabe nadie, ademas, esta señora Alfonsina según la canción se suicido lanzándose al mar, y tu estas tomando uno de sus poemas bien a pecho, no se supone que critiques la vida del artista por como acabo, es su arte la que debes tomar y apreciar o despreciar a tu gusto-

-Tienes razón- Le dijo en voz baja, se sentía regañada.

-Piensa por un momento que hagas algo hermoso, que vivas algo hermoso, y eso quede plasmado en palabras, o en una canción, un libro, un poema, una pintura, una memoria, un sentimiento piensa que eso hermoso que has creado quieres compartirlo, ahora imagina que mucho después de tu muerte, alguien desprecie ese algo hermoso sin saber que es, solo basado en los errores que cometiste en vida, despreciando ese pedazo de ti que quedo en el mundo, mucho después de que te fuiste.- Le dijo

Mientras decía esto era el quien estaba en trance, pero no podía conectar con los ojos, instintivamente su mano toco la de ella y fue todo lo que necesitaba, mientras le hablaba se iban, ninguno de los dos noto que dejo de hablar y solo se miraban callado, el sol ya no estaba allí, en su lugar una luna gigantesca les recordaba la hora. Los dos volvieron a la tierra, ambos temían decir algo que convirtiera a aquel silencio majestuoso en uno incomodo.

-¿Si ves lo que digo?- Dijo casi susurrando, la voz le salia entrecortada.

-Creo que es un buen momento para callarse- Le dijo, su voz de vuelta a ese tono tierno y suave que adoraba.

De repente sintió tener el valor de intentar besarle, al mismo tiempo que ella. Se lanzaron al vacio, esperaban la suavidad del beso del otro, pero el impulso de los dos fue demasiado y solo se dieron un golpe cara contra cara, luego de la sorpresa solo rieron.

-Ehh, perdón Adriana, tal vez no era buena idea- Dijo el con una risa nerviosa.

-Daniel, escucha, te diré otros versos que me gustan de Alfonsina- Dijo mientras se preparaba para el trance

Esta vez no solo busco la conexión con sus ojos, tomo sus manos y se junto a el, era un trance completo, los dos dejaron en el parque sus cuerpos mientras sus conciencias volaban mas y mas arriba.

-Donde lo deba yo poner, mi corazón no ha de querer. Cuando le diga yo que si, dirá que no, contrario a mí. bravo león, mi corazón, tiene apetitos, no razón.-

No pudo reaccionar, ella lo estaba besando, soltó su guitarra y la tomo, la luna ya estaba sobre ellos, el tiempo pasaba sin dejar rastro entre el trance de amor que vivían, el silencio majestuoso lo callo todo.


domingo, 25 de agosto de 2013

El esclavo de los susurros.

-Disfruta lo que tienes- Decía la voz a su lado.

No podía girar la cabeza, estaba amarrado a una silla, y aunque pudiera girar el resto del cuarto estaba oscuro.

-¿Quien eres tu? Déjame en paz- Dijo, su voz no sonó como el quería, el forcejeo contra las amarras no le permitía concentrarse en sonar amenazador.

-Tu sabes quien soy- Le respondió.

El suelo se abrió debajo de el y cayo al vació, inmóvil aun sentía como el viento a su alrededor le anunciaba su caída aunque el no pudiera percibirla con sus ojos por lo oscuro del lugar, después de unos segundo la silla se desplomaba y seguido a eso sus piernas, no sintió dolor, solo el impacto.

Abrió los ojos, estaba en su cama, sus manos aferradas a los bordes del colchón como si su vida dependiera de ello. Respiro profundo, como quien sale del agua después de jugar a aguantar la respiración.

-¿Todo bien?- Le pregunto Diana.

La miro fijamente, lo veía desde la puerta del baño, seguro despertó antes que el, ella siempre se paraba antes que el.

-Si, todo esta bien, solamente tuve un sueño desagradable- Le respondió sin querer entrar en detalles.

Se paro de la cama y se vio en el espejo del closet, acostumbraba hacer eso, no tenia razón alguna para hacerlo, ninguna que el supiera al menos. Diana entraba de nuevo al baño y abría la ducha, la puerta estaba abierta, el sonido del agua contra el suelo del baño fue todo lo que necesitaba el subconsciente de aquel hombre para romper su concentración y girar inmediatamente su cabeza hacia donde se encontraba ella.

Desde que la conocía la había querido para el, ella era una mujer hermosa, piel blanca y delicada, unos ojos hipnotizante y una boca que parecía una delicada y fina cereza que reposaba en un campo blanco de nieve, pero no era su belleza lo que lo hacia perder la razón cuando estaba con ella, eso ayudaba por supuesto, pero era algo en su voz, era el tono en el que hablaba, era firme pero delicada, imponía con una suavidad y una ternura que hacían que cualquiera obedeciera, cuando Diana le susurraba en la oreja el dejaba de ser el y se convertía en esclavo de ella.

Se sentó de nuevo en la cama y se concentro de nuevo en el espejo.

-¿Porque te tienes que ir?- Le pregunto de la forma mas encantadora que pudo.

-Tengo que irme, sabes cual es nuestro arreglo- Le respondió.

-Pero, pero podemos pasar mas tiempo juntos, podemos hacer tantas cosas- Dijo, estaba al borde de suplicarle que no se fuera.

-Por favor basta ya Adán, sabes que esto es lo que podemos tener, disfruta lo que tienes- Le dijo fríamente Diana.

Sintió un vacío en el pecho, una sensación de caída se apodero de su ser.

-Tu sabes quien soy, y porque no puedo- Le reiteraba, tratando tal vez de justificarse.

Desde que la conocía la había querido para el, pero había fallado, Diana nunca fue de el, Diana la esposa del jefe, Diana la mujer que al susurrarle a su oído lo convertía en su esclavo, Adán era su juguete, su prisionero, su joven enamorado, su nombre lo condenaba a sufrir gustosamente por aquella mujer a obedecer sus deseos.

Se fue del cuarto, pronto tendría que irse el, aquel hotel era lujoso y por lo tanto costoso, un gasto que un recién graduado a penas podía cubrir. El seguiría llevándola allí cada viernes, tal vez algún día la convencería, mientras tanto, continuara sus intentos.

-Disfruta lo que tienes- Se murmuro para si mismo mientras miraba su reflejo en el espejo.

sábado, 24 de agosto de 2013

El prisionero

El sonido de la guitarra retumbaba en su mente, buscaba lo que fuera, lo que pudiera de alguna forma quitarle de su mente a esa mujer. A esa mujer que amaba tanto, a esa mujer que siendo mas joven que el no había vivido todo lo que el y a pesar de eso en algunos casos sabia mucho mas, tres años significan mas de lo que uno cree.

No le ha hecho nada, nada que el pueda decir con seguridad al menos, y es que el no puede decir nada en el momento, esta preso de sus emociones, ese vehículo del desastre impulsado por hormonas y químicos que violentamente le cambian el humor. El se vanagloria de un temple firme y razonable, de guiar sus emociones, pero esta fallando, no esta guiando nada, el es el que esta siendo guiado por lo que siente, por las malévolas e irracionales imágenes que se aparecen en su mente incesantemente una y otra vez. La odia, la ama, la extraña, un festival de ideas, de una u otra forma ella no abandona su mente.

Que puede hacer el hombre que ama la calma cuando lo único que quiere es pasión con su amada. No le gusta perder pero ella y su amor lo derrotan en cada oportunidad posible, tal vez es una derrota placentera, pero no deja de ser derrota por ello. Algunos dicen que pensar es ser, otros dicen sufrir es ser, o que nuestro sentir demarca nuestro ser.

 Dejemos algo claro, pensar en frió es bueno para no lastimarnos, pero pensar en caliente es bueno para el alma. Solo aquel que haya vivido un momento tan cargado de emoción, tan pasional, tan irracional que este quede marcado en su memoria, ineludible, quemando sus sinapsis con recuerdos que pueden ser tanto dolorosos como felices pero que sin duda explotan de pasión, solo aquel que tenga una memoria de ese momento donde lo importante era el alma y no el cuerpo, solo aquel puede decir que ha amado.

El amor esta marginalizado a una amistad, a una relación, a un gusto y puede ser mucho mas que solo eso, amor para mi es vivir, esos pequeños momentos en donde no entra el pensamiento lógico sino la pasión, donde no hace falta mas explicación de nada, donde irracionalmente queremos algo, y esto sea lo que sea nos llena de sentido y dirección. Vive y ama dicen muchos, y estoy en desacuerdo, vivir es amar.

Regresando al tema de que es el ser, en mi opinión Descartes tiene la razón "Corgito Ergo Sum" pienso luego existo, mas existir no es vivir, de ahí mi afirmación anterior, pensando en frió somos, pero solo amando podemos vivir.

Para el esta mujer es su momento de pasión, su deseo irracional, el objeto de su locura hecho mujer, una mujer que vive, respira y suda amor, a su alrededor nada tiene sentido, los momentos de rabia lo hacen explotar, las tristezas lo desarman y las felicidades lo exaltan. Vive sumergido en este amor, y volátil como es, lo ama. Por eso la piensa, por eso la odia, por eso la ama y la extraña. Es el prisionero voluntario que vive su dulce condena de no querer pensar lógicamente, de vivir de verdad, una pasión que le abriga del frió quemandolo vivo, es el prisionero voluntario que extraña a su carcelera.

Al final todo prisionero vivo o muerto deja algún día su celda pero, sin duda, la preferencia de este prisionero en particular es bastante clara.

8 cosas que suspira el que desea

La noche y el día pasaron casi sin razón frente a el, no sentía nada, estaba en un estado neutral donde todo era brillante y blanco. Se reía sin emoción, lloraba sin sentirse nada. Mucho paso por su mente, mucho odio, hacia el, hacia ella, hacia todo, pero el no podía, no  podía odiar era una mentira porque como estaba el amor y el odio se habían desvanecido en una sola cosas inexplicable e inerte, algo muerto que solo estaba ahí, su cadáver mirándolo, acusándolo de no haber hecho todo por salvarlo.

-Lo intente- Se decía para si mismo.

Se trataba de justificar, de perdonar, trataba de dejarse claro que el no era culpable de su situación, pero el sabia que si lo era, sin duda tenia que serlo, tal vez no tendrá toda la culpa pero sabe que no esta exento, sabe que entre dos nunca es solo es uno el que tiene la culpa.

Tomaba turnos para justificarse el y luego para justificarla a ella, en toda honestidad, el no sabia que había pasado, no tenia lógica, el caos era lo que dominaba todos los momentos ese día, esa desagradable y mortal falta de simetría que le atacaba el alma. Pobre el idiota que busca control y simetría en su vida, pero el, el deseaba con toda su fuerza conseguirla, esa, era el mas grande de sus sufrimientos, seguido de cerca de ese vació que dejo ella cuando pidió la libertad que el no sabia que le estaba arrebatando.

La extraña, desea saber de ella, no importa cuanto trate inútilmente de distraerse todo vuelve a ella como una enferma autopista circular. Deseo, esa es la palabra clave, la desea, pero no es lo único que desea y lo sabe. Buscando algo de catarsis decide hacer una lista, en vano, el piensa que eso lo ayudara, piensa que si alguien la lee lo entenderá, en el mejor de los casos piensa que si ella lo lee y nota como esta lo recibirá otra vez. La esperanza siempre muere al ultimo.

-La amo- Dijo suavemente, había tratado de decirlo en una oración elaborada y hermosa, algo que impresionara, pero no podía, estaba muy agobiado por ese cadáver emocional que lo miraba acusadoramente, que no le dejaba sentir nada mas que frió. Con ese te amo que jamas fue escuchado empezó a escribir.

8 cosas que deseo

  1. La voz que por años fue el motivo de mi locura, que este a mi lado, que me abrigue con su risa y me abrace con su amor.
  2. El calor de su cuerpo ante el mio, la felicidad de sus caricias y la tranquilidad que me da acariciar su suave piel.
  3. Las palabras y la forma de enamorarla de nuevo, de hacerla sonreír como antes lo hacia, de emocionarla como antes lo lograba.
  4. La intensidad de esos hermosos ojos que sobre mi me hacen tan feliz.
  5. La emoción del día anterior a verla, el sobresalto de corazón, el enamoramiento que me tomaba todos los jueves.
  6. Un beso de ella, la otra dueña de aquellos besos, aquellos te amo sin palabras.
  7. Que mi amor no pese, quitarme lo que tenga, que pueda mostrarle que su libertad y sonrisa es motivo de dicha en mi.
  8. La fuerza de entender que si se acabo y es mas feliz sin mi, dejarla ir a su felicidad.
Al escribir la octava sintió de nuevo, estaba triste, estaba solo, ya no quería simetría, quería que la mas ilógicas de las consecuencias lo llevara a ella, quería que el universo se doblara a su voluntad y le diera lo que quería, la amaba y por un momento quiso morirse para honrar a Sabina, "Un amor que mata nunca muere" pero, de nuevo, la amaba y mientras existiera la posibilidad de su felicidad, aun lejos de el buscaría la fuerza de sobrellevar su perdida.

No se sentía mejor, no hay soluciones fáciles en la vida. 

No me siento mejor...


domingo, 18 de agosto de 2013

Reestructurado

Un cambio que creo que me merezco, dejare de escribir en mis momentos de ira para compartir un poco mas de las historias que creo en mis momentos de calma.