-Lo intente- Se decía para si mismo.
Se trataba de justificar, de perdonar, trataba de dejarse claro que el no era culpable de su situación, pero el sabia que si lo era, sin duda tenia que serlo, tal vez no tendrá toda la culpa pero sabe que no esta exento, sabe que entre dos nunca es solo es uno el que tiene la culpa.
Tomaba turnos para justificarse el y luego para justificarla a ella, en toda honestidad, el no sabia que había pasado, no tenia lógica, el caos era lo que dominaba todos los momentos ese día, esa desagradable y mortal falta de simetría que le atacaba el alma. Pobre el idiota que busca control y simetría en su vida, pero el, el deseaba con toda su fuerza conseguirla, esa, era el mas grande de sus sufrimientos, seguido de cerca de ese vació que dejo ella cuando pidió la libertad que el no sabia que le estaba arrebatando.
La extraña, desea saber de ella, no importa cuanto trate inútilmente de distraerse todo vuelve a ella como una enferma autopista circular. Deseo, esa es la palabra clave, la desea, pero no es lo único que desea y lo sabe. Buscando algo de catarsis decide hacer una lista, en vano, el piensa que eso lo ayudara, piensa que si alguien la lee lo entenderá, en el mejor de los casos piensa que si ella lo lee y nota como esta lo recibirá otra vez. La esperanza siempre muere al ultimo.
-La amo- Dijo suavemente, había tratado de decirlo en una oración elaborada y hermosa, algo que impresionara, pero no podía, estaba muy agobiado por ese cadáver emocional que lo miraba acusadoramente, que no le dejaba sentir nada mas que frió. Con ese te amo que jamas fue escuchado empezó a escribir.
8 cosas que deseo
- La voz que por años fue el motivo de mi locura, que este a mi lado, que me abrigue con su risa y me abrace con su amor.
- El calor de su cuerpo ante el mio, la felicidad de sus caricias y la tranquilidad que me da acariciar su suave piel.
- Las palabras y la forma de enamorarla de nuevo, de hacerla sonreír como antes lo hacia, de emocionarla como antes lo lograba.
- La intensidad de esos hermosos ojos que sobre mi me hacen tan feliz.
- La emoción del día anterior a verla, el sobresalto de corazón, el enamoramiento que me tomaba todos los jueves.
- Un beso de ella, la otra dueña de aquellos besos, aquellos te amo sin palabras.
- Que mi amor no pese, quitarme lo que tenga, que pueda mostrarle que su libertad y sonrisa es motivo de dicha en mi.
- La fuerza de entender que si se acabo y es mas feliz sin mi, dejarla ir a su felicidad.
Al escribir la octava sintió de nuevo, estaba triste, estaba solo, ya no quería simetría, quería que la mas ilógicas de las consecuencias lo llevara a ella, quería que el universo se doblara a su voluntad y le diera lo que quería, la amaba y por un momento quiso morirse para honrar a Sabina, "Un amor que mata nunca muere" pero, de nuevo, la amaba y mientras existiera la posibilidad de su felicidad, aun lejos de el buscaría la fuerza de sobrellevar su perdida.
No se sentía mejor, no hay soluciones fáciles en la vida.
No me siento mejor...
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