martes, 31 de diciembre de 2013

Rojo sangre

Aquella noche en la catedral hacia mucho frío, es un edificio antiguo y la luz eléctrica no funciona tan bien después de la guerra, se han visto mejores situaciones en Notre Dame.

No voy a olvidar jamas el momento en el que vi por primera vez a ese hombre, llego buscándome, algo muy extraño tomando en cuenta que no soy mas que un sacerdote que pasa su tiempo investigando textos, al menos eso es lo que cualquiera pensaría, de alguna forma yo ya sabia porque me buscaba.

-Mi nombre es Gustav Vitra- me dijo con seriedad.

Tenia la cara de aquel que no ha dormido en semanas, pero sus ojos se veían extrañamente activos, alertas a cualquier movimiento brusco, pude notar que siempre veía hacia al fondo de mi pequeña habitación, tal vez esperando que algo entrara por la mínima ventana en la pared.

-¿Usted es el padre Lopez?- Me pregunto en mi natal español, se notaba que no era ni su idioma natal ni uno que dominara completamente.

-Si, ¿Que quiere?-

-Vengo de parte de Manuel Meireles-

Un nombre que tenia mucho tiempo sin escuchar, otro... interesado por lo antiguo, lo conocí hace mucho en la frontera de España con Portugal, mi vida ha sido lo suficientemente larga y mi curiosidad lo suficientemente grande para conocer muchas personas en muchos lugares.

-¿Y como esta el señor Meireles?-

-Muerto- me respondió fríamente.

-Dios cuide su alma- Respondí automáticamente, los mantras son algo muy poderoso cuando se repiten lo suficiente.

-Da, murió cazando, su presa, bueno usted se imaginara, en su ultimo aliento me dijo que usted le dio muy buenos consejos para la caza, consejos que le sirvieron con sus primeras tres presas, lastima que la ultima lo agarrara por sorpresa-

Como su acento no era suficiente el "Da" en vez de si me termino de delatar que su idioma, si no era ruso, se le acercaba. Encendí una vela y la puse sobre la mesa.

-Siéntese señor Vitra.-

-Spasibo, digo, gracias-

Tan pronto se sentó y la luz ilumino su cara pude darme cuenta que su palidez era casi fantasmal y que tenia muchas cicatrices acumuladas en los brazos y cuello.

-Vengo, porque a Meireles le sirvió su consejo y he escuchado que pocos saben tanto como usted sobre el tema, ¿Sabe de que hablo?-

Cada cierto tiempo vienen a preguntarme de esto, pero el tenia algo diferente, perturbante.

-Vampirismo-

-Da- Contesto.

Con el misterio de su visita resuelto, seguimos la conversación como cualquier otra.

-¿Que quiere saber?-

-Empecemos por lo local, quiero saber lo que usted sepa de los grupos franceses-

Empece a decirle todo lo que sabia de los grupos franceses, del clan Rouge que habían perfeccionado una forma de hacerse invisible en las lunas llenas, de los Sang-Bleu que por años fueron reyes de Francia y que, con lo impredecible del vampirismo, habían sido beneficiados por sus escandalosas tendencias incestuosas, desarrollando una habilidad de desarmar y armar concreto como por arte de magia, los ojos agobiados pero atentos de Vitra solo observaban, como si mirara mis palabras guardando cada una en su mente, pretendiendo guiarse de ellas como si fueran el sacramento mas sagrado.

-Volveré en unos días padre Lopez, a la misma hora, por ahora iré a dormir-

-¿Vendrá a las 12? ¿Duerme de día?-

-Da, cuando se caza se adoptan algunas costumbres de la presa- me dijo tratando de calmar una sospecha que el se imaginaba.

Pasaron los días y fielmente llego a las 12, cuando lo recibí note un gran corte en cuello, una cicatriz nueva para la colección.

-Sus consejo fueron excelente padre, solo hay un problema, los Sang-Bleu, no desarman y arman, atraviesan las paredes como fantasmas, fue una sorpresa algo desagradable, por suerte mi daga y el saber usarla me salvaron- Me dijo mientras se sentaba y el corte en su cuello se hacia mas obvio a la luz de la vela.

-No lo sabia, discúlpeme, Izvinite, ¿Así se dice no?-

-Net padre, ese es el plural de disculpa, pero esta bien, usted me dio consejos y mi daga hizo el resto-

-Señor Vitra, si me disculpa, ¿Porque no usar un arma con todas las disponibles ahora que acabo la guerra?-

-Son demasiado impredecibles, se trancan, mi daga no se tranca, es otra parte de mi brazo, una vez que doy el primero se como daré el segundo y estoy seguro de dar el ultimo- me respondió con una sonrisa arrogante.

Me pregunto por mas grupos de vampiros, esta vez de Alemania, pobre país esta destruido después de que el bestia que los lideraba decidió que un genocidio era la forma de surgir como nación, es un país separado y apenado por lo que ha hecho, perfecto para vampiros. Solo sabia de un grupo, Der Eckzahn, descubrieron una forma de hacerse pasar por vegetación y matar en los bosques sin que nadie los encuentre.

-Como sabrá, el viaje me tomara un poco mas de tiempo, pero volveré, a la misma hora.-

Y así fue, paso un mes completo, pero Vitra volvió, esta vez sin ninguna cicatriz nueva, eso no lo detuvo de corregir lo que pudo de mi ultimo concejo.

-Muy útil padre, pero ya no se convierten solo en vegetación, en esta época ya no les funciona, ahora se disfrazan, bueno, se disfrazaban de leña, que bueno que llegue cuando lo hice, estaban desarrollando algún tipo de resistencia al fuego.- me dijo de nuevo con su sonrisa burlona.

Aquella noche la electricidad funcionaba, pude ver mas a detalle las cicatrices, el señor Vitra debía haber tenido mucho tiempo cazando, pero no era tan viejo como su cuerpo cansado sugería, debe haber empezado desde muy joven.

-Bueno padre, ha llegado el momento de ocuparme de su país, ¿Es español usted da? Luego de que me encargue de eso me podra ir diciendo sobre los grupos en Noruega, en Inglaterra, en el resto de este continente ¿Le parece?-

-Bueno, pero tendrá que concentrarse, en España solo hay un grupo, solo es uno porque se encargo de acabar con los demás, una tendencia que tienen todos sus miembros, si están bien alimentados jamas te enteraras de que son vampiros, son extremadamente cultos, no son las bestias salvajes que acostumbra enfrentar, investigan, leen, forman parte de la sociedad en la que están, hasta un Papa llegaron a tener en su momento, y solo se alimentan de los que duermen, se hacen llamar los Marcano por la primera familia del grupo.-

-Bueno, eso lo hace bastante... Interesante, hasta luego padre, do svidaniya-.

Se fue muy decidido, los días pasaron, se convirtieron en meses, un año y medio termino pasando antes de que volviera el señor Vitra, cuando entro en mi oscura habitación se le notaba lo agobiado, cansado, frustrado que estaba.

-No pude padre, no encontré ni uno solo, falle.- me dijo con desesperación en su voz.

-Siéntate Vitra, te dije que no seria fácil, tienes suerte de que no te haya pasado nada hasta estas alturas.-

Encendí la vela en la mesa, me di cuenta que estaba cabizbajo mirando la mesa, evadiendo mi cara con vergüenza, una vergüenza que mata.

-¿Como se supone que los descubriera si  su cuerpo no lleva marca del vampirismo? Yo mismo aparento uno, y ellos solo lo parecen cuando no comen, ¿Como los voy a encontrar?-

-Bueno Gustav, yo no he comido desde hace una semana-

Su cara se levanto y miro la mía que estaba iluminada por la vela, no se si fue mi palidez, los ojos rojos o quizás los colmillos, si, seguro fueron los colmillos lo que mas le sorprendió de todo. Salte sobre el, puedo asegurarles que no dio ni el primero, ni el segundo ni mucho menos el ultimo golpe.



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