viernes, 25 de abril de 2014

Locura por ella

Tomando el metro como otro mortal más. Estoy en automático, así lidio con este complejo de sardina que tenemos en la capital, pero tu no me permites eso, tu me sacas del automático, como un error de sistema me despiertas de mi sueño voluntario, estoy consciente, estoy aquí, tengo calor y te odio.

Te había visto antes, y no le había dado mucho tiempo en mi mente, neuronas aquí, neuronas allá, todas están ocupadas en algo y tu no eras prioridad para mi. Como extraño ese tiempo donde no importabas. Ese tiempo se fue y no queda mucho más que la sombra de lo que pensaba, pase del copiloto al piloto de mi vida y por mi ventana estas asomada tú.

Salgo a la estación embobado, persiguiéndote sin que lo sepas, o quizás si sabes, te creo capaz, tú que me despertaste, que más puedes hacerme, nada mucho peor, aunque tiempo no te falta de querer joderme más. Estoy atormentado de sentido por tu culpa, me sacaste de mi idilio feliz con tus pensamientos y tus ideas, Eva arrancándome del paraíso por morder la manzana que me ofreciste, ya no hay ni inmortalidad ni Dios a mi lado.

Aparentemente no hay nada simple, y es que ni lo simple me dejaste, cada canción es una memoria, cada libro una insinuación, si lo lleváramos a términos de inocencia seria justo decir que tú y tu boca de fresa me acabaron lo poco de infancia que me quedaba, si es que algo quedaba, para bien o para mal me hiciste hombre y me escupiste al mundo, crecí por ti.

Estoy en mi casa pero ni ahí estoy solo, en mi espejo estas tú, siempre estas; siempre conmigo; siempre en mi mente. Te perdono y te amo, te deseo y me excitas, te recuerdo y te quiero, te aborrezco y te odio.

Poco lees lo que escribo, y al mismo tiempo se que siempre lo haces en secreto, o públicamente a mi lado, sin yo saberlo, sin decírmelo a mi, o diciéndolo en clave, evitando a mi ego, alimentando mi desdén.

Y a quien engaño si esto es poco mas que un juego, ese pedazo de niñez al que me aferro. Yo escribo y hablo solo y tu me lees aun cuando sólo lo pienso, ¿Como me lees tan bien? Quisiera que fueras solo una pero ya me enseñaste como es todo, nada es sencillo, todo es gris.

Te veo en la calle y te reconozco, aun muchas de ti faltan por entrar a mi vida, pero lo que me has mostrado me emboba, corrijo lo antes dicho, no me sacas de automático, me pones en el tuyo.

Una mas para la lista, cuando me sacaste del paraíso te llevaste mi moralidad, pero de esta no me quejo, en fin, no tengo por qué hacerlo, igual del paraíso salí a tu lado como oveja al matadero y lo hice muy feliz.

Vuelvo a la calle y te veo, te grito, te busco, te quiero, desesperadamente quiero cruzar y buscar tus labios, no los de fresa, esos labios ya los sacaste de mi vida, ahora solo me preparo para los que vendrán.

No puedo, no más por favor. Joven, contemporánea, vieja, morena, rubia, pelirroja, grande, pequeña, flaca, gorda, desconocida, amiga, enemiga te has tomado tu tiempo y te has lanzado en varias formas, y yo aun no se defenderme de Eva, soy rehén de la marea de su voz.

Y como me defiendo si vengo de ti, como me defiendo si me enloqueces como lo haces, es inútil resistirme, cuando decides tenerme me tienes, y cuando no; me tienes buscando tenerte. Siendo así de inútil no se por que me quejo.

Tendría que preguntar por que Adán dejo que pasara lo que pasó, por que se mató Romeo, por que Scott amaba a Zelda, por que Cole no dejo a Linda, por que el amor que mata es el que no muere y así millones de preguntas más a las cuales solo puedo responder.

¿Por que no?

Eres impredecible, eres caprichosa, eres hormonal y muchas veces cruel sin necesidad, eres insolente, eres autoritaria, eres agresiva y sin duda alguna eres la locura de mi vida.

No te recates, ni te reprimas, a ti te quiero como eres, ni perfecta ni devota, te quiero libre, linda y loca.

Entonces pasamos lista, sin paz, sin inocencia, sin moralidad, sin inmortalidad, sin Dios pero contigo... Maldita sea no te odio.

Te amo... Las amo.



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